Por Martha Tarazona
No es solo ahorrar sino invertir, todo depende si estamos en tiempos de vacas flacas o en tiempos de vacas gordas.
Según las encuestas solo un 6% de los colombianos usan el dinero que les sobra mensual para ahorrar y solo un 3% lo invierte. Lo que determina que en Colombia la cultura financiera es cortoplacista, generada por la falta de orientación y desconocimiento de opciones de ahorro e inversión. (Encuesta Global de Nielsen, 2015). Según investigación del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), en 4800 personas de Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia arrojó que el 67% de los encuestados aseguraron que los ingresos no son suficientes para cubrir sus gastos, menos para ahorrar e invertir.
Esto es una realidad en Colombia, donde los precios suben e iniciamos con una nueva reforma tributaria en el 2017. Los colombianos hacen un ahorro en los gastos básicos para hacer alcanzar el salario, pero no alcanza para hacer un ahorro, que se pueda destinar para tiempos de desempleo, para aumentar el capital, invertir, o planear una mejor futura jubilación. Por ejemplo las tendencias de ahorro para el 2015 fueron las siguientes: 48% compraron marcas de comestibles más económicas, 41% gastaron menos en ropa nueva, 46% redujo el consumo de comida para llevar, 46% redujo las salidas de entretenimiento, etc.
El estudio global de Nielsen, entrevistó a 30.000 personas en 60 países de diferentes edades. Segmentados en 5 grupos de acuerdo a la etapa de su vida: la Generación Z (15-20 años), los Millenials (21 a 34), la Generación X (35-49), los Baby Boomers (50- 64) y la Generación Silenciosa (65 y más). Las generaciones que ahorran son, X (51%), Baby Boomers (41%), silenciosa (38%), sin embargo el reporte no especifica qué % de dinero ahorran. Los Millenials optan por métodos de refinanciamiento para disminuir la deuda y sienten que deben tener deuda para comprar los bienes que quieren y necesitan.
De acuerdo a estos datos podemos concluir que la generación X son los que más ahorran y solo un 51% de este grupo entre 35 y 49 años. Qué pasa con las generaciones más jóvenes?, con el futuro de un país?, donde vemos cada vez más jóvenes endeudados con el ICETEX o en otros bancos para poder sacar una carrera universitaria que luego no les da para pagar la deuda y para poder iniciar una vida financiera normal, y cada vez más personas mayores que nunca cotizaron la pensión por falta de conocimiento, o de oportunidades. Es un reto para cualquier país enseñar la cultura del ahorro desde edades tempranas y es un reto para los padres enseñar a sus hijos el valor del ahorro y la inversión.
No solo la edad es un limitante a la hora de ahorrar, también lo es la cultura, según Muratori (2010), cita en su libro que en una ocasión se reunieron en la misma propiedad de alojamiento un grupo de judíos y otro grupo de cristianos. Los judíos (19-23 años), estudiaban en la noche, aprendiendo todo lo que necesitaban saber sobre su fe, costumbres y leyes, sin embargo al mismo tiempo aprendieron a crear riqueza, para mantener la independencia en las finanzas y enseñar a los demás. Mientras que los jóvenes cristianos de la misma edad tenían poca o ninguna idea sobre finanzas. El contraste era sorprendente. Un estudiante en formación judaica está aprendiendo a crear riqueza a través de múltiples flujos de inversión, mientras que la mayoría de los estudiantes universitarios cristianos están corriendo por sus tarjetas de crédito, acumulando deudas.
De acuerdo a Global Investor Pulse, el 80% de los colombianos quiere aprender a invertir. De acuerdo a la Biblia, desde Génesis, el comienzo, tenemos la respuesta: el faraón tuvo un sueño y Di-s le dio la respuesta propicia a Faraón por medio de José [Gén. 41:16]. “…Entonces respondió José a Faraón…las siete vacas hermosas son siete años; y las espigas hermosas son siete años, el sueño es uno mismo. También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre…he aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto y el hambre consumirá la tierra” [Gén. 41:1-30]. José le da la salida al Faraón ya que había sido revelado lo que Elohim haría.
“haga esto Faraón, ponga gobernadores sobre la tierra y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia, y junte la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo… y guárdenlo” [Gén. 41:35].
La clave de este versículo es “quinte la tierra”, 1/5 es lo mismo que el 20%, era justo el 20% de la abundancia que habría en estos 7 años lo que se debía guardar o ahorrar, para tenerlo preparado para el tiempo de la escasez, o del hambre en la tierra de Egipto. Pero no solo la biblia nos habla de un ahorro, sino de una inversión que se debía hacer con ese ahorro.
“recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar porque no tenía número” [Gén. 41:49]. José hubiera podido decir ya es suficiente, es un montón, no se puede contar no ahorremos más, pero son fue así, se siguió ahorrando hasta completar los 7 años de ahorro. “y comenzaron a venir los 7 años de hambre…entonces abrió José todo granero donde había y vendía a los Egipcios” [Gén 41:54-56]. El ahorro que hizo fue invertido, para venderlo a los egipcios no para regalarlo.
La estrategia fue ahorrar durante 7 años de abundancia, luego hacer una transacción por dinero, ganado, tierras y personas. Además estableció que de lo que trabajaran deberían dar la quinta parte al faraón [Gén. 47:23-24]. Podemos comparar esta historia con la alegoría de los talentos “respondiendo su amo le dijo: siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que regojo donde no esparcí, por tanto debías haber puesto a trabajar mi dinero con los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con interés” [Mt. 25:26-27].
José se apegó a la palabra de Dios. Él no buscaba riquezas, sino que buscaba honrar a Dios en todo, no importa cuál fuera el costo y dio como resultado la prosperidad (Muratori, 2010).
Un error que comete la pequeña minoría de las personas que ahorran es mantener el dinero “debajo del colchón” o en una cuenta de ahorro sin utilizarlo, y a medida que pasa el tiempo, por lo general se tiende a depreciar la moneda, por lo tanto es más recomendable invertirlo. Ahorrar el dinero con un propósito específico “hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal” [Ecl. 5:13].
Todos en algún momento de nuestra vida habremos tenido nuestras vacas gordas o nuestro cuarto de hora, es en este tiempo es donde debemos aprender del consejo que José le dio a Faraón y quintar la tierra, ahorrar un 20% de nuestro ingreso mensual, para cuando lleguen los tiempos difíciles, tomar de ese dinero que no solo está ahorrado sino que podemos invertir. Si cada uno de nosotros hacemos la cuenta de cuánto dinero podemos tener en 7 años si ahorramos el 20%, podríamos en ese tiempo tener la cuota inicial para nuestra casa, o carro, tener la inversión inicial que necesitamos para nuestra empresa, inversion para la universidad de los hijos, o comprar de contado lo que necesitamos sin endeudarnos.
Y qué pasa si el tiempo es de vacas flacas?, aprender que tal vez tuvimos las vacas gordas y fuimos como el siervo malo y negligente que no hizo lo correcto con los talentos que tenía, y obedecer la palabra de Di-s para que Adonai envíe la bendición sobre nuestra vida, para que sobreabundemos en todas las cosas [Dt. 28].
Shavua Tov
Referencias
Muratori. J.L. (2010). Finanzas por diseño. GateKeeper Publishing, LLC, E.U, pp.313.
Encuesta Global de Nielsen (2015). Disponible en: http://www.nielsen.com/co/es/insights/news/2016/Hechos-financieros-ahorrar-o-hacer-frente-a-la-deuda.html
***
![IMG_3108[1]](https://boletinshavuatov.files.wordpress.com/2016/03/img_31081.jpg)
Martha Patricia Tarazona Díaz. Ph.D. Gracias al Eterno, a su amor y a su misericordia, que me ha permitido tener una carrera muy bendecida con experiencia en producción y calidad en industrias alimentarias en Colombia y en investigación entre Empresa-Universidad en España. Ingeniera de Alimentos (Colombia), Licenciada en Ciencias y Tecnología de Alimentos (Ministerio de Educación España) y Doctora en Técnicas Avanzadas en Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (España). Docente en el Departamento de Ingeniería, Bogotá (Colombia). Nada tenemos que no hayamos recibido [1 Cor. 4:7].

Excelente, muy concreto y claro. Gracias por traer el tema a la palestra.