Hasta hace poco, todo el pueblo judío realizaba fervientemente la práctica de la circuncisión sin importar su nivel general de compromiso con la observancia de los demás mandamientos. Pero en las últimas décadas, incluso esta sagrada costumbre judía que comenzó con la circuncisión del primer judío, Abraham, se ha visto bajo ataque, siendo acusada de no ser más que un ritual barbárico. ¿Qué significado espiritual puede tener la remoción de un pliegue de piel del cuerpo humano? (Weisz, 2020) .

¿Por qué es importante la brit miláh?

El Or HaJaim escribe lo siguiente comentando el versículo en cuestión: “…Hemos aprendido que el prepucio simboliza el mal, y su sola presencia llama la atención sobre características ocultas. El cuerpo del hombre es una envoltura para la personalidad que alberga. Esta envoltura revela información sobre lo que hay en su interior. Di-s les dijo a los judíos que, al eliminar la evidencia visible del mal en su interior, es decir, el prepucio, podrían disminuir también el poder del mal oculto en sus cuerpos”.

Además, el Or HaJaim comenta: “Quizás otra razón por la que Di-s ordenó que la circuncisión se realizara al octavo día, ni antes ni después, fue porque en ese día Di-s juzga a la madre, quien debe contar siete días de impureza desde el momento en que el bebé salió de su vientre. Se considera que el bebé ha salido de una tumba [símil del vientre materno], por lo que el bebé mismo se ha contaminado por el contacto con la impureza sufrida por su madre. Dado que la circuncisión equivale a que Di-s revele Su nombre al hombre, como he insinuado en mi comentario en la Parashá Vayera, donde Di-s visitó a Abraham después de que se circuncidó, Él quiso esperar hasta que transcurrieran los siete días durante los cuales ocurre la purificación de esa impureza. Al octavo día, el bebé está listo para ser circuncidado”.

La brit miláh y la santificación

El Or HaJaim comentar que “el mandamiento de la circuncisión consta de tres niveles. El nivel más alto es la circuncisión de los hijos de los justos, los hijos del Di-s Viviente. Su circuncisión es una experiencia comparable a la revelación del nombre mismo de Di-s. Considerarán la experiencia como si el santo nombre de Di-s hubiera sido grabado en su propia carne, y así se ha santificado. El siguiente nivel inferior de la experiencia de la circuncisión es la de la persona promedio. Para estas personas, la experiencia de la circuncisión equivale a haberse convertido en una ofrenda sacrificial a Di-s. El tercer nivel de la circuncisión es cuando se circuncida a los hijos de uniones prohibidas, personas malvadas y odiadas por Di-s. Cuando personas como ellas realizan el ritual de la circuncisión, es como si donaran parte de sí mismas a la serpiente original, como si le dieran polvo que es su pan; es decir, estas personas alimentan las fuerzas del mal (compárese con Tikkuney Hazohar, folio 10)”. 

Los tres niveles de la brit milah

Estos tres niveles de la experiencia de la circuncisión se mencionan en la Torá con las palabras ימול־בשר־ערלתו (Lv 12:3). La primera palabra, ימול, puede entenderse como יו׳ד מול, donde Di-s (יו׳ד) se percibe como presente para la persona circuncidada. La palabra בשר es una metáfora de las ofrendas de carne, es decir, la persona circuncidada se concibe a sí misma como carne sacrificial. La palabra ערלתו es una metáfora de las personas a quienes Dios odia circuncidar. La expresión «su prepucio» hace referencia a la parte indigna del hombre, que en realidad pertenece a Satanás.

Sobre esto, el Mesías Yeshua hizo una mención codificada en su discusión con los que le acusaban de ser hijo de fornicación (Juan 8:39-59). Yeshua mismo les reprochó que no eran dignos hijos de Abraham porque no hacían las obras de Abraham, es decir, no demostraban que se comportaban como personas que tenían la brit miláh.

Tres lugares de circuncisión

La fuerza vital del hombre se encuentra en tres lugares: en su inteligencia, sus órganos reproductivos y su corazón. Debemos circuncidar dos de estos lugares. Los padres circuncidan el órgano reproductivo en el octavo día de vida, ya que de ellos depende transformar a su hijo en un canal para que la bondad de Dios ingrese en este mundo mediante un entrenamiento y educación adecuada. Si ellos hacen bien su trabajo, entonces los padres podrán corregir este defecto (Weisz, 2020).

Circuncidar la lengua permite que podamos emplear nuestra boca para servir al Creador  con labios puros, como le sucedió a Isaías (Is 6:7). 

La circuncisión del corazón requiere de un trabajo continuo porque está relacionada con nuestro servicio a HASHEM (Dt 30:6), esta está relacionada con la remoción definitiva de la inclinación al mal y nuestros Sabios han indicado que sucederá al Final de los Días cuando. Sin embargo, la Torá también indica que nosotros debemos circuncidar nuestros corazones (Dt 10:16), por lo cual es nuestra tarea diaria siempre renunciar a la influencia de la inclinación al mal.

“El mandamiento de la circuncisión, que en hebreo se llama brit, tiene un valor numérico de 612, que es sólo uno menos que el número de mandamientos que hay en la Torá, 613. La palabra brit significa también pacto y de acuerdo a Najmánides deriva de la palabra briá, que significa creación. El objetivo de los otros 612 mandamientos sólo se revela por medio del mandamiento de la circuncisión. El objetivo de la existencia humana y del cumplimiento de los mandamientos en general es corregir el defecto humano de vivir en la klipá —la cáscara de la existencia—, y perfeccionar al hombre por medio de enseñarle cómo vivir en lo principal. El objetivo de la creación es tener una vida como esta; sólo una vida así podrá liberar la bondad de Di-s” (Weisz, 2020).  

Por eso Rav Shaúl escribió: “La circuncisión es valiosa si se guarda la Toráh; pero si se quebranta la Toráh, la circuncisión se convierte en incircuncisión. Por lo tanto, si el incircunciso guarda los justos preceptos de la Toráh, ¿acaso su incircuncisión no se considerará como circuncisión? En efecto, aquel que no está circuncidado físicamente, pero cumple la Toráh, los juzgará a ustedes que, aun con el código escrito y la circuncisión, quebrantan la Toráh. Porque no es judío quien lo es exteriormente, ni la circuncisión es algo visible en la carne. Más bien, el judío es judío interiormente, y la circuncisión es del corazón, en espíritu, no en letra. Su alabanza no viene de los hombres, sino de Di-s” (Romanos 2:25-29).

Que nuestra circuncisión vaya más allá de la cuestión física para que su verdadero sentido, el de purificar nuestro corazón de impurezas, lo podamos lograr por medio de las fuerzas que el Mesías Yeshua nos brinda.

REFERENCIASWeisz, N. (2020). Mayanot: Ideas filosóficas y cabalísticas sobre la parashá semanal. Israel: Aish.

Shavúa Tov!


Esposo de Lulú. Psicólogo (Konrad Lorenz). Máster en Estudios Judaicos (Universidad Hebraica de México). Gabai y Moréh (Kehilat Yovel). Moréh de Hebreo Bíblico (Ulpan Yovel). Estudiante de LSC.

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