Por Martha Tarazona

En nuestra vida tenemos una constante lucha, por las cosas personales que a cada uno nos afecta de una u otra manera y de un peso mayor o menor dependiendo de cómo tomamos la situación, cuando hemos maduramos en la fe, podemos entender que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones de los cielos [Ef. 6:12], sin embargo aun conociendo esta verdad, nos desanimamos y nuestra fe mengua, y le damos la oportunidad al maligno que entre en nuestra vida con maquinaciones, dardos, pensamientos, desánimo, frustración, tristeza, dolor, angustia, ansiedad, etc. Y es justo en este momento donde aparece Amalec.

En éxodo 17:8-13, se relata la guerra con Amalec, y quién era Amalec?:

De acuerdo al Strong la palabra Amalec es la #6002, que significa un descendiente de Esaú (1).

“Abraham engendró a Isaac, y los hijos de Isaac fueron Esaú e Israel. Los hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Jeús, Jaalam y Coré. Los hijos de Elifaz: Temán, Omar, Zefo, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec” [1 Cr. 1:34-36].

Los padres de Amalec fueron Timna y Elifaz (hijo de Esaú) [Gén. 36:12].

Amalec no temía temor de Di-s. El odio de Amalec radicaba del odio de los dos hermanos enemigos: Esaú y Jacob, y este hecho era suficiente para profesar a los descendientes de Jacob un odio implacable, de aquí el comienzo del odio antisemita (2).

Por gematría la palabra Amalec (עמלק) equivale al #240, el cual es el mismo valor numérico para “plan diabólico”.   

 

Cuándo aparece Amalec?: Cuando hay cansancio

“…y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía, más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban, por lo que tomaron una piedra…” [Ex. 17:8-13]. Este versículo relata que al estar cansado Moisés, bajaba su mano en la cual tenía la vara de Elohim, y en ese momento Amalec tenía el control.  En [Dt. 25:17-18] se relata que cuando el pueblo estaba fatigado y trabajado, Amalec no tuvo ningún temor de Di-s y les salió al encuentro en el camino. Nuevamente, encontramos la misma palabra, el pueblo estaba fatigado.

Los Israelitas ganaban cuando levantaban sus ojos hacia lo alto y entregaban su corazón a su padre celestial y si no ellos caían. Moisés tenía sus manos extendidas con su confianza hacia el cielo. Amalec es vencido por el bastón de Moisés y no por la espada de Israel, y la victoria es conseguida no por la virtud mágica del bastón, sino por la fe, por la inquebrantable confianza en Di-s que se expresa cuando se elevan las manos. (2).

Cuándo aparece Amalec?: Cuando hay temor

En el reconocimiento de la tierra por los espías, estos dicen que la tierra ciertamente fluye leche y miel, más el pueblo que habita aquella tierra es fuerte… Amalec habita en el Neguev… [Num 13: 28 -29].

Según Rabí S.R. Hirsch, cita que Amalec es necesario para la terminación de la educación y formación de Israel. Es también el instrumento de castigo, cada vez que Israel quiere alejarse del camino correcto. Di-s mismo borrará la memoria de Amalec, el antisemita (2).

Cuándo aparece Amalec?: Cuando se hace lo malo delante de los ojos de Adonaí

“Volvieron pues los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Adonaí,…Eglón rey de Moab, juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y vino e hirió a Israel…” [Jue.3:12-13].

Los hijos de Israel hicieron lo malo delante de los ojos de Adonaí… y sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los medianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban” [Jue.. 6:1-3].

Cuándo aparece Amalec?: Cuando no se obedece al Eterno

El Eterno dio la orden a Saul que hiriera a Amalec y destruyera todo lo que tuviera, que no se apiadara de él, sin embargo “Saul y el pueblo, perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno…” [1 Sam. 15: 2-9].

Cómo tú no obedeciste a la voz de Adonaí, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Adonaí te ha hecho esto hoy” [1 Sam. 28:18].

Las anteriores situaciones como cansancio, fatiga, temor, desobediencia, pecado, fueron la causa en cada versículo donde Amalec apareció, sin embargo, en nuestra vida cuando hay cansancio y fatiga, Amalec llega como esa hueste de maldad, y tiene el camino libre para desanimarlos, porque no tenemos fuerza para poder contrarrestarlo. Es fácil dejarnos llevar por el cansancio, por el trabajo, las responsabilidades, el hogar, etc, y no somos conscientes “que el enemigo está como león rugiente buscando a quien devorar” [1 Pe. 5:8].

Cuando tenemos algún temor, el enemigo se aprovecha y aparece Amalec, haciéndonos ver que nuestro problema es un gigante, y nuestra fe mengua, como sucedió con los espías.

Entonces qué podemos hacer para vencer a Amalec?

El pueblo clamó a Adonaí, y él respondió. “Y Adonaí, respondió a los hijos de Israel: no han sido oprimidos de Egipto,…de Amalec,… y clamando a mí no los libré  de sus manos?” [Juec. 10:12]. El Eterno nos dice que si nosotros clamamos a él, él nos responderá y nos enseñará cosas grandes y ocultas que nosotros no conocemos [Jer. 33:3]. Que si nosotros, nos humillamos, oramos, buscamos su rostro, nos convertimos de nuestros malos caminos, entonces Él oirá desde los cielos, perdonará nuestros pecados y sanará nuestra tierra [2 Cr. 7:14].

Cuánto nos falta, clamar al Eterno, tener esos momentos de intimidad del primer amor, creer que todo lo que dice su palabra es verdad y leer su palabra no como un libro cualquiera, sino creer que lo que ahí dice se cumplirá y se hará, si su palabra dice que si yo clamo, Él me escucha y me responde, es porque es una verdad absoluta, “ …en verdad, en verdad les digo, que todo cuándo pidieran al padre en mi nombre, él se los dará. Hasta ahora nada han pedido en mi nombre, pidan y recibirán, para que su gozo sea completo” [Jn. 16: 23-24].  El clamar al Eterno con lo que está escrito es su palabra, y el don de la fe, son las armas más poderosas para poder vencer al Amalec de nuestra vida.

La fe es un don dado por el espíritu de Di-s. Ahora bien, hay diversos dones, pero un mismo Espíritu…a otros, por el mismo Espíritu, palabra de conocimiento; a otros, fe por medio del mismo Espíritu” [1 Cor. 12:4-7].

Y a cada uno Di-s nos dio una medida de fe, “…sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado” [Rom. 12:3]. Sin embargo, podemos clamar al Eterno porque aumente el don de la fe en nosotros. “…más desead ardientemente los mejores dones” [1 Cor. 12:31].

Cada uno de nosotros somos responsables de mantener el espíritu de Di-s encendido en nuestras vidas, y no permitir que el cansancio, la fatiga, el temor, la desobediencia, el pecado, sea el camino que tenga Amalec para desanimarlos, perder la fe, y la esperanza. Cualquiera que sea nuestra situación, habrá algo imposible para Di-s? se ha acortado la mano de Adonaí para salvar? O se ha agravado su oído para oir?, [Is. 59:1]. Que el Eterno aumente nuestra medida de fe y que podamos entender que todo lo que dice su palabra se cumplirá en nuestras vidas, si Él dice “que todo cuándo pidieran al padre en mi nombre, él se los dará”, es porque Él lo hará.

Referencias

(1). Strong, James (2003). Concordancia Strong exhaustiva de la biblia. Editorial caribe.

(2). Munk Elie (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en francés, fundación Samuel y Odette Levy. Segunda Edición.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. «Nada tenemos que no hayamos recibido» [1 Cor. 4:7].

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