Por Patricia Gil García
Moshé había tomado por esposa a una egipcia, así que Miriam y Aarón empezaron a murmurar contra él por causa de ella. Decían: «¿Acaso no ha hablado el Señor con otro que no sea Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?» Y el Señor oyó sus murmuraciones. [Números 12:1-2]
Tanto ministerial como personalmente durante los últimos años hemos conocido o tenido algún contacto con extranjeros que visitan nuestro país y todos coinciden con una mirada crítica y sincera: el Colombiano siempre tiene «pena» o nos expresamos con palabras tan incoherentes para ellos como «regáleme» cuando en realidad estás comprando algo (por citar algún ejemplo).
Esto me ha cuestionado en forma personal del por qué nuestra cultura o costumbre no es la de ser directos cuando tenemos una opinión o comentario acerca de algo, por qué no tomamos la iniciativa para expresarnos pero cuando otra persona asume este liderazgo sí decidimos unirnos a sus ideas o por qué criticamos supuestamente «constructivamente» algo o alguien y ¿no nos atrevemos a sinceramente acercarnos y dar nuestras opiniones? Realmente no tengo la respuesta, creo que es simplemente una costumbre y un asunto cultural que seguramente muchos de ustedes nunca se han detenido a pensar; hoy viéndolo en perspectiva y basada en la parashá BeHaalotjá (cuando enciendas) creo firmemente que esta actitud puede ser tomada como murmuración.
Continuamente (y es la condición del ser humano) nos estamos quejando por la falta de lluvia, porque hace mucho sol, por la falta de dinero, por los trancones o por las calles en mal estado, porque no somos comprendidos o porque no nos prestan atención, porque no nos saludaron como nosotros esperábamos, porque no nos invitaron a algún evento o porque si nos invitaron y ahora debemos dar un obsequio. Infinidad de situaciones hacen de nuestros días una serie de continuas quejas y desacuerdos.
Hoy tenemos la oportunidad de hacer un alto en el camino, para pensar y ver lo grandioso que el Eterno ha sido con nosotros, la multitud de bendiciones con las que nos desborda día tras día, tenemos la oportunidad de ver el mejor lado de las cosas, de disfrutar la creación y todo en lo que Elohim (Di-s) Todopoderoso pensó, organizó, creó y lo puso a nuestra disposición [Génesis 1, 2].
Lo mismo pasa en el mundo, en el trabajo, en el hogar y en la Kehilat. Cuando con tu pareja por ejemplo no comparten sus desacuerdos, no los charlan o no se logran por lo menos expresar de una manera sincera y dejan pasar el tiempo, se convierten en un problema porque esperaste hasta que se salió de las manos o porque ha pasado tanto tiempo que ya no soportas la situación y te parece que simplemente no eres capaz de sobrellevarla o de encontrarle una salida.
Cuando te mueves a actuar, este puede ser un punto de partida para que alguien cambie, no necesariamente los demás, tal vez quien necesita cambiar para que el mundo lo haga somos nosotros mismos, dar mi grano de arena, aportar lo mío y seguramente el mundo se verá diferente; como cuando hablamos del tráfico tan pesado de nuestra ciudad pero ni nosotros mismos respetamos o usamos adecuadamente las cebras, los semáforos o damos paso a los peatones y queremos imponernos sobre los demás por aquello de la ley del más fuerte sin pensar por un momento que con nuestro aporte haríamos una gran diferencia.
Cuando no estás conforme con algún tema en cualquier aspecto de la vida o cuando piensas que lo harías de una manera diferente para obtener mejores resultados, comparte tus ideas tal vez es lo único que hace falta, que tengas una actitud sincera que tal vez nos ayude a mejorar como Kehilat, como nación o como pueblo de Di-s, no te quedes en la murmuración, ponte en marcha, cobra ánimo y quién sabe, podrías llegar a ser contado entre los ancianos gobernantes de Israel que tienen el espíritu de Di-s. [Números 11:16-17]
Shavua Tov!!!
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Patricia Gil García, junto con mi esposo cabezas del Ministerio «Parejas en Construcción» y con mi familia, miembros de la comunidad Yovel desde su inicio. Me siento profundamente honrada y agradecida con el Eterno por permitirme compartir con ustedes algunos conceptos que espero sean de bendición para sus vidas.
