¿Qué es más difícil? ¿Discernir con nuestros ojos, tapar nuestros oídos o cerrar nuestros labios? ¿Y qué tiene que ver esto con el Mashiaj?

*Por Familia Barrios Lara

Las parashot que se leen esta semana Tazria-Metzorá nos invitan a ser cuidadosos en cuanto a lo que decimos, lo que oímos y lo que vemos. Sin lugar a dudas el punto central de esta parashá, está en la discusión acerca de la Tzaraat que, aunque comúnmente se ha traducido como lepra, su significado va más allá; pues era una mancha que afectaba no solo a las personas -como lo es la lepra de Hansen en la actualidad-, sino que también aparecía en los objetos e incluso a las viviendas. En las personas, esas manchas, eran consecuencia de lashon hará, “la lengua mala”; de hecho, sobre la palabra metzorá, usada para la persona que tenía la mancha, los sabios enseñan que es una síntesis de la frase motzi shem ra, es decir “él que calumnia a otra persona” -Rav Jonathan Sacks-.

¿Y por qué aparecía tzaraat en las casas? [Lv 14:34] Una explicación enseña que era producto de la avaricia -Guemará Arajín 16a, Yomá, 11b-, ya que cuando aparecía esta mancha en una vivienda, el dueño estaba obligado a sacar todas sus posesiones de la residencia, incluso aquellas que había negado que tenía, para evitar compartirla; y así, al sacar aquello que no había querido prestar. se ponía al descubierto su mentira y egoísmo.

Pero el problema de la tzaraat iba más allá de aquel que la padecía y de aquellos que habían escuchado los chismes; pues -a nuestro parecer- la parte más difícil le correspondía al Cohen, pues era quien debía declarar si el afectado estaba puro o impuro, y de esta manera permitir que siguiera viviendo en la comunidad o expulsarlo de ella. No solo el afectado por tzaraat tenía un llamado para aprender a “hablar bien” sino que el cohen también estaba obligado a “juzgar bien”.

Y es que hablar y juzgar bien a otros, es particularmente relevante en un mundo en donde las redes sociales se han convertido en el escenario perfecto para hablar mal de todos, hecho conocido como “el efecto de la desinhibición”, es decir que las personas se sienten más capaces de ser crueles y groseras en un comentario en redes sociales, ya que no tienen que decirlo a otros cara a cara. Y es que es difícil pensar una sociedad – e incluso una comunidad- en donde las críticas, los comentarios sobre otros y las opiniones personales no estén a la orden del día. Tal parece que “el dulce sabor del chisme” terminó por envenenar no solo las conversaciones diarias, sino que inundó las redes sociales, en donde un celular se vuelve la arena perfecta para soltar comentarios e improperios en contra de otros y decirles lo que nos parece “en su cara”.

Y es que precisamente ver el rostro de otros, debería recordarnos porqué debemos ser cuidadosos con nuestras palabras. Tenemos dos oídos y una boca, para poder escuchar el doble de lo que hablamos -Epíteto-. Y tenemos dos ojos, para poder mirar las cosas con un ojo benévolo (el ojo derecho) y un ojo crítico (el ojo izquierdo) – Rav Eliezer Shemtov-. Por eso, en el caso del sospechoso de tener tzara, quien decidía si era puro o impuro era el Cohen, pues enseñan los sabios que los sacerdotes, kohanim, descendientes de Aharon, se destacaban por su cualidad de bondad; de hecho, sobre ellos recaía el mandato de bendecir al pueblo con amor [Nm 6:24],

¡Y es que es clave amar a quien vamos a juzgar para poder tener un juicio menos cruel y más objetivo! Y esto aplica, aunque el otro no sea precisamente de nuestro agrado “¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? (…)Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. Sean compasivos, así como su Padre es compasivo” [Lc 6:32, 35-36]. Por eso si no amamos a otros, es mejor no juzgarlos, tal como dijo Yeshúa “» No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.” [Mt 7:1-2].

Y por eso también para aquel que hablaba mal, se le daba un tiempo de espera, antes de emitir un dictamen, para que tuviera la posibilidad de auto examinarse y arrepentirse. La psicología lo llama proyección, es decir que de forma inconsciente vemos en otros nuestros defectos o carencias, y es lo que terminamos hablando mal. En palabras de Yeshúa, Él nos dijo “¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “¿Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo (…) ¿Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano” [Lc 6:41-42]?

Si la tzaraat está relacionada con tantas cualidades negativas ¿Por qué el Mashiaj es llamado metzora? –Talmud, Sanedrín 98b-. El Talmud explica que es porque “él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores” [Is 53:4]; pero además de esto, la mancha de tzaraat es la revelación del poder del juicio celestial, que se manifiesta en el mundo terrenal en forma de mancha. Del mismo modo el Mashiaj, es la manifestación terrenal más elevada de la santidad del poder de Di-s, más que para juicio, para arrepentimiento “Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece, no seré yo quien lo juzgué; ¡pues no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo! [Jn 12;47].

Actualmente, las manchas de tzara’at ya no aparecen en las personas ni en los objetos, pero esto no nos da el derecho de hacer “comentarios” acerca de los demás. El antídoto para no hablar mal, es no juzgar a otros y esforzarnos en hablar bien. Y eso requiere dominio propio, amar a los otros, concentrarnos en mirar con el ojo bueno y cerrar nuestros oídos ante lo incorrecto. Pero, sobre todo, recordar que Di-s sí continúa escuchando cada una de nuestras palabras y que conoce la intención de nuestro corazón: “Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará” [Mt 12:36-37]

¡Shavua tov!

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Bibliografía

  1. Rav Yehonatan Gefen. Entendiendo el tzaraat en las casas https://aishlatino.com/entendiendo-el-tzaraat-en-las-casas/
  1. Rav. Eliezer Shemtov. ¿Por qué dos ojos?https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/4721542/jewish/Tazra-Metzor.htm
  1. El Mashíaj es llamado Metzorá. https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/876808/jewish/El-Mashaj-es-llamado-Metzor.htm
  1. Rav Sacks. Edición Familiar: Palabras que sanan (Tazria-Metzorá 5780) Edición Familiar: Palabras que sanan (Tazria-Metzorá 5780) – Rabino Sacks en Español

Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.

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