Por Sergio Andres Diaz LLanos
Como lo aprendí del Doc. Edwin Silva en uno de sus mensajes: “muy seguramente mucho de lo que voy a decir no es autoría propia, es la suma de artículos, libros, clases y charlas que he escuchado…”, bueno tomo sus palabras y lo que quiero compartirles seguro es la suma de muchos pensamientos y reflexiones que he escuchado y guardado en mi memoria, y ahora con esta Parashá se activan y las quiero compartir en este artículo.
Nos encontramos frente a un gran banquete, un banquete real, diseñado por los mejores chefs del mundo, tantos postres, pasantes, hojaldres, bebidas, y para nuestro paladar latino no es fácil determinar que probar primero; Mishpatim la parashá, que nos corresponde, nos presenta un sinfín de temas para estudiar y aprender. Ahora, si pasamos de la cocina a la aritmética, lo podemos ver de la siguiente manera: la Toráh consta de 54 parashot, y son 613 Mitzvot (mandamientos) en total, es decir, por división, a cada parashá le deben corresponder más o menos 11 mandamientos. Mishpatim cuenta con 54 miztvot!, 5 veces más de las que proporcionalmente le corresponderían, y acá ya podemos aprender que la Perfección del Eterno va mucho más allá de nuestra lógica matemática y sus gustos son mucho más altos que la agrupación de los mejores chefs del mundo, Mishpatim es un gran banquete de enseñanzas preparado por nuestro Padre, justo después de la parashá donde leímos los diez mandamientos (las diez palabras).
Mishpatim significa (Normas – Reglamentos). Estamos en una generación donde uno de los pilares es el libre desarrollo, la libertad de expresión, la libre personalidad, los derechos humanos y la máxima ausencia de todo lo que suene a represión o limitación. Escuchamos de colegios y jardines donde las profesoras son castigadas si llegan a corregir al niño con directrices negativas o limitantes, en fin es un ejercicio difícil. Aunque es cierto que debemos tener sabiduría para decir la cosas y corregir, cada vez más se está dejando poco espacio para entender el propósito de los límites en nuestra vida. En esta parashá vemos todo lo contrario, el Señor nos indica desde cómo debemos tratar a nuestros empleados, prestar cosas, cuidar a nuestros animales, prestar dinero, el cuidado de las mujeres embarazadas, hasta el cuidado de los accidentes con fuego. Son muchos más los cuidados y normas que nos expone esta parashá, límites y conductas que Di-s nos invita a cumplir. Como mesiánicos debemos comprender que nuestros niños y en general todos debemos mantenernos sobre unas normas básicas de comportamiento y cuidados, tener claro que cada cosa que hacemos afecta todo nuestro entorno. No de balde en esta parashá nos relaciona con todo lo que tenemos articulación en nuestra vida: uno mismo, nuestra esposa, nuestros padres, los empleados, nuestro prójimo, los animales, la naturaleza y por supuesto con Dios.
Leyendo tantas normas y leyes podemos confundirnos, por eso pongamos el contexto en una realidad más cercana. Imaginemos nuestra vida como un campo de fútbol, donde hay límites y normas; si dejamos salir el balón de la línea estamos dando el juego a nuestros contrincantes. Cada vez que ofendemos a nuestros padres le estamos dando el balón al enemigo en nuestra vidas, estamos regalando vida a lo que no es vida; cometemos una falta cuando ofendemos a alguien robándole alguna pertenecía o peor aun el tiempo. En este caso no perdemos el balón pero si haciendo zancadilla a nuestro propio hermano; cuando no se tratan con cariño los esposos, se nos muestra una tarjeta amarilla y nos sentimos mal, nos desgastamos innecesariamente. Si no conocemos las normas, no seremos libres para anotar goles. Las normas no son una invención de Dios para aburrirnos en el partido, al contrario, si lo pensamos un poco más, son ellas, las normas, las que le ponen emoción a la vida, las que le dan gracia a los partidos. Imaginemos como se habrían inventado jugadas como la bicicleta o las gambetas si el jugador no se viera limitado entre las líneas del campo y un jugador del otro equipo. Si no existieran los límites, perdería emoción un partido de fútbol, no podríamos sacar lo mejor de nosotros y no tendríamos espectadores emocionados haciendo barra. Muchas veces «la bicicleta» y «las gambetas» en nuestras vidas se pueden lograr tan solo con obedecer pequeños miztvot. Por ejemplo, cuando tenemos personal a nuestro cargo, no debemos gritarles y darles ordenes con arrogancia, sino cuidarlos y hablarles con amor, para que vean en nosotros un guía y un buen líder. Esta filosofía del cuidado a los empleados es un boom actual en las empresas más grandes del mundo. El Eterno nos enseña desde hace más de tres mil años que la mejor motivación no es el salario monetario, sino el emocional (algo por lo cual Israel salió de Egipto). Buscar el bienestar de los empleados asegura traer mejores resultados a cualquier empresa, no solo rentablemente sino en el ambiente de trabajo. Podemos también sacar en nuestra vida un gol de chilena cuando los hijos traten con ternura y afecto a sus padres; pensemos cuando fue la última vez que les dijimos que los queríamos, o hicimos algo que les agradara, pongámonos el propósito de meter un gol de chilena, démosle un abrazo fuerte a nuestros padres, y digámosle en voz alta que los queremos mucho, esta será una gran chilena. También podemos realizar la mejor atajada de nuestro partido (como la famosa lagartija de Higuita), siendo comprensivos con nuestra esposa, como porteros de nuestros hogares debemos estar pendientes de toda la perspectiva del juego, y ser especialmente cuidadosos con nuestras esposas, busquemos que estén continuamente sonriendo, seguro que Dios como Juez se alegrará de estar en el partido de nuestra vida. Cuidemos nuestro equipo: cuidando a nuestra esposa como la capitana, a los delanteros que pueden ser nuestros hijos, ellos necesitan nuestra mejor motivación y guía para que no se salgan del campo de juego y sean goleadores de la vida en Yeshua HaMashiaj.
Para terminar comunidad, recuerdo un comentario que escuché en alguna parashá, y es que el juego no se da en el camerino, el juego tiene acción en el césped. El Shabat es un día a la semana, como el medio tiempo de un partido en el que podemos reflexionar y replantear nuestro juego, revisar si nos estamos dejando dominar del orgullo y no somos libres al pedir perdón al que con palabras y acciones hemos ofendido, si debemos presionar el costado izquierdo de nuestras vidas y dar un fuerte abrazo a nuestros hijos, animándoles con todas las cualidades que vemos en ellos, e instruirlos indicándoles hasta donde pueden ir para que no pierdan el partido. Comunidad aprovechemos muy bien los medios tiempos, para que en el juego (los otros seis días de la semana) seamos los que griten gooooool!!! 54 veces al cumplir las mizvot de mishpatim, y venga todo nuestro equipo a saltarnos encima, celebrando los goles con nosotros, que sea nuestra esposa la que nos de el abrazo de capitana y nuestros hijos nos miren con amor y orgullo porque les dimos los lineamientos correctos para un partido emocionante, y que sean nuestros padres, nuestro apoyo técnico para cada jugada de laboratorio, y por ultimo sea Dios como juez dándonos muchos tiempos extras para alegrarnos y disfrutar más la vida como dice en esta parashá: “ Voy a darles las tablas con la Toráh y los mandamientos que he escrito para guiarlos en la vida” [Éxodo 24:12b].
¡Shavua tov!
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Soy Comunitario activo Yovel, sirvo en el ministerio de danzas. Soy tecnólogo Industrial, culminando Ingeniería Industrial. Me gusta escribir y relacionar los temas bíblicos con vivencias personales y nuestros entornos actuales, basándome en la gran mayoría con nuestra piedra angular Yeshua HaMashiaj. Estoy a su servicio y atento a sus valiosos comentarios para crecimiento y formación.
