Por: Martha Tarazona

«El Eterno habitará en medio de los hombres, en su corazón y en su espíritu; solo si construimos un santuario con santidad, ya que sin santidad nadie verá al Señor» 

La parashá terumá (טרומה, elevar) en [Ex.25-27], describe las instrucciones que HaShem le dio a Moisés y al pueblo de Israel para que le hicieran un santuario y él habitaría en medio de ellos. En este santuario permanecería la Shejináh, es decir, el reflejo de su majestad, en la columna de las nubes. Además, Maimónides afirma que el tabernáculo estaba destinado a alejar a los israelitas del culto idólatra y a orientarlos hacia Dios. El santuario tendría como objetivo elevar a los hombres a un ideal preciso de santidad y de espiritualidad. Algunas fuentes Medráshicas, dicen que el todopoderoso que “llena los mundos superiores e inferiores” redujo su morada sobre la tierra, a fin de residir cerca de sus hijos. El eterno habitaría no en el santuario, sino en medio de ellos; es decir, en medio de los hombres, en su corazón y en su espíritu [1].

Inicialmente, debía de construirse un santuario para que el eterno habitara: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” [Ex.25:8]. A continuación, se definirán, las dos palabras claves de este versículo: santuario y habitar.

Santuario es la palabra # H4720 del strong [2] מִקְדָּשׁ miqdâsh, que significa lugar sagrado, santuario, templo, tabernáculo. La raíz es la palabra קָדַשׁ qâdash que significa apartado, consagrado, santificado, dedicar, santificar, preparar. Si se le quita la letra kaf [ק] se obtiene la palabra shemed שמד que significa exterminación, y la letra kaf, en algunos de sus significados es la gloria (kabot) del santo, bendito sea. Si se construye un santuario para el señor sin santidad, no solo no vamos a ser bendecidos sino vamos a ser destruidos [3].

Habitar es la palabra # H7931 del strong [2] Shachán שָׁכַן que significa descansar, detener, erigir, habitación, morar, permanecer, posar y reposar. Es la misma raíz de la palabra Shachén שכן que significa vecino, alguien que vive en tu casa, por eso Yeshúa dice que quiere vivir en nosotros, porque nosotros somos la casa, el templo [3]. Pablo habla a los Corintios, de glorificar a Dios con el cuerpo huyendo de la fornicación ya que cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? [1 Cor. 6:12-20].

¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo [2 Cor.6:16].

Para construir el santuario físico el eterno dio las instrucciones, Rav Shaul deja escrito en la carta a los corintios, que nosotros somos ese templo. Si es así, ¿cuáles son las instrucciones para que nuestro santuario, nuestro templo sea agradable al eterno, y seamos bendecidos y no destruidos?.

En el [Salmo 15:1-5], David, preguntaba: “HaShem, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

El que anda en integridad y hace justicia,Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Elohim. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás”.

En el [Salmo 61:4], David dice: “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.

Debemos asegurarnos que nuestro santuario esté construido en santidad, ya que si no es así, ciertamente seremos destruidos. Esto podemos verlo, en la relación del arca y el pueblo, o el arca era instrumento para bendición o destrucción.

Por ejemplo, en la batalla de Samuel contra los filisteos; Israel fue vencido y el arca de Dios fue tomada y muertos los hijos de Elí, Ofni y Finees. Los filisteos tomaron el arca y la metieron en casa de Dagón, su dios, y el eterno lo destruyó. Y se agravó la mano de Elohim sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio. Luego pasaron el arca de Dios a Gat y la mano de Elohim estuvo contra la ciudad con gran quebrantamiento, y afligió a los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, y se llenaron de tumores. Y los que no morían, eran heridos de tumores [1 Sam. 4-5]. En este caso el arca fue usada para destrucción porque había idolatría y no había santidad.

Los filisteos entregaron el arca, y la llevaron a Bet-semes, pero Elohim hizo morir a los hombres de Bet-semes porque habían mirado dentro del arca de Elohim; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Elohim lo había herido con tan gran mortandad. Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Elohim el Dios santo? ¿A quién subirá desde nosotros?.

Llevaron el arca a Quiriat-jearim y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová [1 Sam 7:1]. Luego, David no quiso traer para sí el arca de Elohim a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. Y estuvo el arca de Elohim en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Elohim a Obed-edom y a toda su casa [2 Sam. 6-11] y Fue dado aviso al rey David, diciendo: Elohim ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David [2 Sam. 6:12-17].

El arca, también fue usada para bendición del pueblo, cuando cruzaron el Jordán: “He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán…Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Elohim, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón” [Jos. 3:6-16], y así pasó el pueblo el río Jordán hacia Jericó.

“Di-s le pide a cada uno de construirle un santuario en la intimidad de su corazón, de prepararse a ser un tabernáculo para Dios y una morada para recibir su esplendor, de erigir un altar con el fin de elevar desde allí su alma a Dios y de estar listo a sacrificarla a Dios en todo momento” [1]

Que el eterno nos permita, construir nuestro propio santuario para él, en santidad, entrega, servicio, amor por los otros y ser merecedores de ser bendecidos por la Shejináh de su presencia, y que todo lugar que nuestros pies pisen sea bendecido y todo trabajo de nuestras manos sea prosperado, y podamos ver cumplido el objetivo del santuario que es elevar nuestras vidas a un ideal de santidad y espiritualidad.

Referencias

[1] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en
Francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris.

[2] Blue letter bible. Disponible en: https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?Strongs=H4720&t=RVR60

[3] El Secreto de la Terumah «Ofrenda» Rabino Shapira. Disponible en:

https://www.youtube.com/watch?v=IJMMu0hSUik&t=2148s

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

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