Por Angie Ramírez
Imagino que este ha sido un tiempo de confrontación para todos, desde el 14 de Nisan al atardecer, incluso con semanas de antelación, ha sido un tiempo de preparación, primero, para recibir libertad de la esclavitud que cada uno guardaba en su corazón, y si bien habría bastado “Dayenu” con los actos portentosos que Hashem tuvo para sacar a cada uno de su Egipto personal, Él sigue desbordante de bondad y misericordia un proceso de 49 días con cada uno de nosotros. Dicho proceso se lleva a cabo, ya que cuando se es esclavo de algo, no es de la noche a la mañana que se siente en libertad, sin lugar a dudas, existe ya la libertad física y tangible, pero a la mental y espiritual se llega por medio de un subir escalones. La cuenta del Omer, no es una cuenta regresiva, sino una que va en ascenso, esta cuenta nos lleva a subir diariamente un escalón a la libertad espiritual necesaria en el momento de recibir uno de los regalos más grandes que pudo entregar el Eterno, la Torá.
Inicié este comentario haciendo referencia a que creo que ha sido un tiempo de confrontación para todos, porque existen etapas para llegar al crecimiento espiritual, la primera está conformada por el reconocimiento del error o falla, en psicoterapia dicha fase es la más importante para iniciar un cambio, debe ser la persona y no su red de apoyo, llámese familia, amigos o vecinos, quien sea consciente de dicho tema, ya que cuando una persona reconoce que tiene un área por mejorar, tiene el 50% ganado.
Esta fase está demarcada por lo que se conoce como el trato, el remesón, la confrontación, el mecimiento o el pasar por fuego, es un tiempo generalmente caracterizado por el pánico, el temor, el miedo y la angustia, pero también por el análisis retrospectivo de lo que ha sido nuestra vida, es un momento en que “se enciende la chispa”, en que se tiene claridad de todo, muchas veces en este tiempo especial de revelación, el Eterno permite que se llegue a la causa, a las circunstancias justas que llevaron a esa baja autoestima, ese temor de crecer, ese miedo a lo desconocido, ese sentimiento de rechazo, de apego y dependencia, de desconfianza en el otro, de depresión, de desenfreno, en fin a ese Egipto personal.
Aún cuando no se reconociera la causa en ese momento, es importante orar pidiendo al Eterno que traiga a memoria todo lo que se reprimió, ya que cuando algo sale a la luz pierde el poder sobre la persona y se puede trabajar sobre el mismo. Posteriormente llega una fase de acción para cambio; es un tiempo de análisis diario y constante del actuar, que debe llevar al cómo se va a cambiar, a una implementación de una estrategia que lleve a un cambio pausado pero verdadero. Esta etapa se debe vivir de la Mano de Hashem y nada mejor que desarrollarla en el tiempo de hitbodedut, ya que es el Todopoderoso el primer y mejor psicólogo, claro está, que no se debe desechar la ayuda de un profesional que guíe de ser necesario.
La pregunta ahora es: ¿Estando a pocos días de Shavuot en qué etapa te encuentras?
Shavua Tov
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A sus catorce años conoce al Señor en un contexto cristiano. Hace 6 años llegó a la comunidad Yovel . Casada con Sebastián Molina en la Kehilat y junto a su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavúa Tov, sirve en el Ministerio de Jóvenes. Es mamá y esposa tiempo completo, y psicóloga organizacional en un hospital medio tiempo. Vive agradecida con El Eterno porque a lo largo de su vida le ha mostrado Su Misericordia, Amor y Bondad.
