Por Sebastian Molina
“El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla” [Prv 29:11]
En la parashat Shminí vemos una reacción bastante inusual en Moshé. Todo por la aparente “negligencia” de Eleazar e Itamar de no comer el sacrificio expiatorio dentro del santuario. Moshé, el siervo de Elohim, considerado dentro de la tradición judía como el más grande ejemplo de humildad humana, atravesaba por un momento de irritabilidad al ver que los hijos de Aharon no siguieron la instrucción para hacer apropiadamente el sacrificio; y si bien Moshé era un hombre celoso por los asuntos de Elohim, esta en definitiva, fue una ocasión para poner a prueba su carácter más que su obediencia.
Un detalle adicional y bastante particular en este fragmento de la parashá, fue la frase que utilizó Moshé para llamarle la atención a Aharon y a sus hijos, en especial cuando dijo: “…tal como se lo mande”. Quizás hubiera sido más apropiado exclamar: “… tal como el Señor lo ha ordenado” como una forma de anteponer la voluntad del Eterno. Este pequeño detalle podría interpretarse como: “hasta el hombre más humilde dentro del pueblo de Israel sufrió un pequeño cuadro de orgullo”, sin embargo, El Eterno en su infinita benevolencia usó a su hermano como “Vara” para hacerlo entrar en razón, recordándole su situación de duelo, a lo que Moshé, según los sabios judíos respondió con un absoluto silencio.
La Ira y el orgullo, ¿qué relación tienen? Si bien en este pequeño artículo nos centraremos en la Ira, es importante aclarar que el orgullo es la consecuencia de esta y de todo tipo de pecado. Por eso en Moshé primero vino la ira y después el orgullo. No obstante posterior a estas, llegó la reprensión, la reflexión y por último el arrepentimiento. Al final de cuentas en Moshé prevaleció más su buena inclinación (yetzer hatov) manifestada en la humildad para volver a los caminos del Eterno.
¿Por qué hablamos aquí que la Ira es un animal no rumiante? De manera curiosa, en la parashá se habla de animales puros e impuros después de lo sucedido con Moshé. La Ira como rasgo negativo en muchos seres humanos podría relacionarse con el animal no rumiante. Un animal con estas características no mastica bien los alimentos (pasa entero). En un hombre con ira, se puede asimilar como aquel que se airea fácilmente, no “mastica” bien la situación, no discierne, y es altamente explosivo. En cambio un hombre con características de un animal rumiante, ante la mayoría de situaciones será reflexivo, antepondrá los designios divinos (Gam zu letova: todo conduce para bien), asimilará las circunstancias no apresuradamente y por ende actuará de manera sabia.
Shavúa Tov
***

Sebastian Molina M
A sus veintitrés años conoce al Señor en un contexto cristiano. Al poco tiempo de conocerlo siente un llamado a las raíces hebreas de la fe y es allí donde llega a la comunidad Yovel a finales del año 2009. Casado con Angie Ramírez en la Kehilat Yovel y con su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavua Tov, sirve en el ministerio de jóvenes, y dicta clases a los chicos de «cerca al mandamiento».
