Por: Moshe Hernandez

“Di-s se apareció a Jacob nuevamente, después de que él regresó de Padan-aram, y Él lo bendijo”. Génesis 35:9 TLV

Cuando Ya’akov llega a la tierra de sus padres nuevamente, tiene nuevamente una experiencia única con Di-s, quien se le aparece nuevamente en el mismo lugar donde 20 años antes le había dicho que estaría con él y le cuidaría; es ahora cuando de nuevo tiene esta experiencia que no pudo vivir mientras estuvo en Padan-aram (Ibn Ezra).

Este nuevo encuentro es un momento en el cual HaShem está preparando a Ya’akov para establecerse de nuevo en la Tierra de sus padres, y donde le consuela después de esos años de lucha y ardua labor en la tierra de su suegro.

HaShem le reitera Su promesa y Su bendición, con un agregado, un nuevo nombre, no solamente será conocido como Ya’akov sino también como Israel (Ibn Ezra), porque nuestros Sabios enseñan que, a raíz del episodio de la lucha con el ángel, él se hizo meritorio de la autoridad que conlleva este nuevo nombre porque “contendió con la Divinidad y prevaleció” (Gn 32:29), logrando así ascender en su vida espiritual.

“Yo soy El Shaddai” (Gn 35:11), fue como Di-s inició su bendición, y según Rashi esto significa que es Él quien tiene todo poder para bendecir porque las bendiciones le pertenecen a Él; en otras palabra, HaShem le está diciendo al patriarca: “Yo soy el único que te puede bendecir en esta nueva etapa que vas a emprender”, tal como lo hizo antes.

“Sé fructífero y multiplícate, una nación…” (Gn 35:11), se refiere a Biniamín, quien todavía no había nacido (Bereshit Rabá 82:4), y esta era la promesa de que por medio de él se completarían las tribus de Israel.

“…y una asamblea de naciones vendrán de ti” (Gn 35:11), se refiere a Menashé y a Efráim, quienes vendrían por medio de Yosef, y serían parte de las tribus. Siendo así una referencia a que las naciones también serían parte del pueblo de Israel.

“La tierra que di a Abraham y a Itzjak, te la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré esta tierra” (Gn 35:12), este versículo pareciera ser redundante al mencionar dos veces lo mismo, sin embargo, Abarbanel comenta que esto se refiere a que serán los hijos de Ya’akov quienes poseerán la tierra, porque Ishmael (hijo de Abraham) y Esav (hijo de Itzjak) no la poseyeron ni la heredaron.

Aquí vemos como HaShem confirma una vez más la promesa que le diera a Abraham: “En Itzjak, te será llamada descendencia” (Ro 9:7), y ahora reitera que esa descendencia se complementará finalmente con los hijos de Ya’akov, siendo así sellada la promesa de establecer una nación de ellos.

Todas estas bendiciones las vemos explícitas en lo que Rav Shaúl (Pablo) escribiera en su carta a la comunidad en Roma: “De ellos son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, el privilegio de adorar a Di-s y el de contar con sus promesas. De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació el Mesías, quien es Di-s sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén” (Ro 9:4-5), siendo cada una de estas cosas las manifestaciones materiales de estas promesas que HaShem le da a Ya’akov en el momento que regresa a la Tierra, para establecerse finalmente.

Quiera el Eterno que podamos tener nuestro Bet-El donde podamos ser bendecidos por HaShem para iniciar cada proyecto en nuestra vida.

¡Shavua tov!

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Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.

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