La parashá Tazría habla de la lepra [ # 6883 strong] y la purificación que se debía
realizar.


“El que tenía lepra debía anunciarla al público para que se mantuvieran a distancia de
él. Esta advertencia no está sobre su estado de enfermedad sino sobre su estado de
impureza. La impureza levítica estaba considerada como un estigma humillante, como
una mancha degradante que impedía el menor contacto con el prójimo, el hombre
impuro era una persona expulsada” [1]


Algunos sabios citan que la lepra era dada por el pecado: “Rabí Yonatán, apoyándose
en el Talmud declara que las enfermedades leprosas, afectan al hombre como
consecuencia de siete pecados: la calumnia, el homicidio, el perjuicio, el libertinaje, el
orgullo, el robo y los celos” [1]. Según Maimónides la lepra no es un fenómeno natural,
sino que indicia una intervención providencial.


Sin embargo, de acuerdo al zóhar se dice que la lepra puede tener otro origen y que no
siempre esta enfermedad era ocasionada por faltas morales. Esta enfermedad pudo
ser ocasionada como “prueba de amor”, según Rashí, el eterno le infringe pruebas en
este bajo mundo, sin que haya cometido ningún pecado, a fin de añadir a su
recompensa en el más allá, incluso muchos más méritos” [1].


Un ejemplo de esto fue la lepra que afectó a Job. La Torá nos incita a volver a buscar
las causas profundas de las enfermedades. Estas pueden ser infligidas como castigos
por nuestros pecados o como “pruebas de amor” enviadas por la providencia [1].
Enfermedad como castigo del pecado.

  • Enfermedad del rey David
    El rey David había cometido pecado, el cual no había sido confesado y esto trajo
    enfermedad a su cuerpo:
    “Mientras callé, se envejecieron mis huesos, En mi gemir todo el día. Porque de día y
    de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de
    verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis
    transgresiones a HaShem; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado” [Salmo 32:3-5].
    ¿Cómo recuperó la sanidad el rey David?

Confesando su pecado. También es importante, perdonarnos a nosotros mismos y
quitar de nuestra vida todo espíritu de culpabilidad que nos impide avanzar y recibir la
sanidad. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad” [1 Juan 1:9].


También la falta de perdón, es un obstáculo para recibir la sanidad. Dice el Padre
nuestro “perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros
deudores” [Mt. 6:12], si queremos que HaShem nos perdone, debemos nosotros
perdonar las ofensas de los demás, para poder estar limpios y purificados, para recibir
la sanidad.
De igual modo la tristeza, es un impedimento para poder ver la gloria de HaShem en
nuestras vidas y recibir la sanidad.


“Por cuanto no serviste a HaShem tu Di-s con alegría y con gozo de corazón, por la
abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare
HaShem contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las
cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte” [Dt. 28:47-48].
Además, el amor y gozo es parte del fruto del Ruaj HaKosdesh “Mas el fruto del
Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.” [Gálatas 5:22]. Es la
manifestación de que tenemos el espíritu de Elohim dentro de nosotros. “Pero yo os
digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no
vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” [Jn. 16:7].

Enfermedad como prueba de amor

  • La lepra de Job
    “Entonces salió Satanás de la presencia de HaShem, e hirió a Job con una sarna
    maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Y tomaba Job un tiesto
    para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. Entonces le dijo su mujer:
    ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Di-s, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar
    cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Di-s el bien, y
    el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios” [Job. 2:7-9].
    El eterno permite la enfermedad en Job, para que él mismo se autoevaluara y para que
    tuviera un encuentro verdadero con HaShem, y dice Job: “De oídas te había oído; Mas
    ahora mis ojos te ven” [Job. 42:5].
  • Enfermedad en Lázaro para mostrar la gloria de HaShem

“Yeshúa, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía
una piedra puesta encima. Dijo Yeshúa: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que
había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Yeshúa le dijo: ¿No te
he dicho que, si crees, verás la gloria de Di-s? Entonces quitaron la piedra de donde
había sido puesto el muerto. Y Yeshúa, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te
doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la
multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.  Y habiendo dicho
esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las
manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Yeshúa les dijo:
Desatadle, y dejadle ir.” [Jn 11:38-44].


HaShem permitió la enfermedad y la muerte en Lázaro, para mostrar su poder al
resucitarlo con 4 días de muerto y esto permitió que muchos que vieron el milagro
creyeran en Yeshúa. “Entonces muchos de los judíos que habían venido para
acompañar a María, y vieron lo que hizo Yeshúa, creyeron en él [Jn. 11:45].
Estimado lector, como nos enseñan los sabios debemos buscar las causas profundas
de la enfermedad, si es por pecado; confesemos nuestros pecados y los de nuestros
padres, rompamos toda maldición generacional de enfermedad.


No siempre, es por pecado: “Respondió Yeshúa: No es que pecó este, ni sus padres,
sino para que las obras de Di-s se manifiesten en él” [Jn. 9:3].
Si la enfermedad es una prueba de amor del creador, mantengámonos firmes y aún en
el dolor, tengamos amor por nosotros mismos, por los que están cerca de nosotros que
también les afecta la enfermedad y tengamos gozo y alegría “Y ante todo, tened entre
vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” [1 Pe. 4:8] y no
os entristezcáis, porque el gozo de HaShem es vuestra fortaleza [Neh. 8:10].

***

Shavua Tov

Referencias
[1] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en
francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris. Pág. 709,710.


Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

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