Por la Familia Barrios Lara
¿Cuál es la razón por la que debemos ayunar en Iom kipur? ¿O tal vez deberíamos no hacerlo?
¿Ayunas para que Di-s vea tu sacrificio y te conceda una petición? entonces mejor no ayunes. ¿Ayunas, pero, ese día, estás preocupado por tus negocios, la empresa y andas pendiente del celular por un acuerdo que ‘justo» se tenía que firmar ese día? entonces mejor no lo hagas. ¿Ayunas, pero, no estás a cuentas con tus empleados, o encontraste la forma de beneficiarte en algo, aunque otros salieran perjudicados, dijeras «una mentira piadosa», pagarás «una ayudita», arreglaras una cifra de los impuestos o hicieras trampa? Entonces tampoco lo hagas. Y finalmente, antes de empezar a ayunar… ¿Estás peleando con tu pareja, con tus hijos, con tus padres, con tu vecino que te «saca la rabia», tu jefe que te la monta, el policía de tránsito del comparendo, el maestro del colegio que «molesta a mi hijo»…? ¿Estás seguro de que quieres ayunar?
¡No lo decimos nosotros! ¡Es una reflexión con la que nos confronto el profeta Isaías estudiando para esta parashá!!: «y hasta me reclaman: “¿Para qué ayunamos, si no lo tomas en cuenta?¿Para qué nos afligimos, si tú no lo notas?” »Pero el día en que ustedes ayunan, hacen negocios y explotan a sus obreros. Ustedes sólo ayunan para pelear y reñir, y darse puñetazos a mansalva, si quieren que el cielo atienda sus ruegos, ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen!» [Is 58:3-4].
¿Y qué opina Yeshúa al respecto? «Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda» [Mt 5:23-24]. El ayuno es la ofrenda más importante que podemos presentar en Iom kipur y de nada sirve que dejemos de comer o de tomar agua, si nuestro corazón no tiene la intención correcta para ayunar y si no hemos arreglado primero las cosas con las personas que tenemos a nuestro lado…
Pero Yeshúa, va más allá «»Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará» [Mt 6:16-18]. Esto va en perfecta concordancia con lo que nos viene diciendo el profeta Isaías: «¿Acaso el ayuno que he escogido es sólo un día para que el hombre se mortifique?¿Y sólo para que incline la cabeza como un junco, haga duelo y se cubra de ceniza?¿A eso llaman ustedes día de ayuno y el día aceptable al Señor?» [Is 58:5].
Pero si el mandamiento en Iom Kipur es afligirnos, ¿Cómo entender estás palabras?
¿Qué es entonces lo que pide el Eterno de nosotros? «El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura? ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes?(…) si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas, y como el mediodía será tu noche» [Is 58:6,7,10].
Son 2 cosas las que el Eterno nos está pidiendo: teshuva y misericordia. Teshuva, porque más allá de pedir perdón y perdonar, se trata de restaurar, de reparar «Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas y levantará los cimientos de antaño; serás llamado “reparador de muros destruidos”, “restaurador de calles transitables»[Is 58:12]. En hebreo, la palabra pecado, se asocia con «errar en el blanco», y en ese sentido la palabra teshuva no solo implica arrepentimiento, sino también enmendar nuestro camino y apuntar al blanco, al propósito original que el. Eterno tiene para nosotros.
Y este cambio necesariamente debe dar fruto, «Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento» [Lc 3:8]. Frutos de misericordia, no solo ser oidores sino hacedores de la palabra del Eterno [Stg 1:22]. «Ellos también contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, o como forastero, o necesitado de ropa, enfermo o en la cárcel y no te ayudamos?”. Él responderá: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mí”» [Mt 25:44-45].
Si el centro de Iom kipur es la teshuvá ¿por qué es necesario entonces abstenernos de alimentos? Desde el judaísmo no se rechazan lo físico en favor de lo espiritual, sino que la existencia física, es una oportunidad para ejercitar y reforzar la espiritualidad y posibilitar nuestro máximo crecimiento para cumplir con nuestro propósito. Lo físico entonces, es tan solo una puerta para acceder a lo espiritual (1).
En el sacrificio expiatorio por el pecado, el sacerdote derramaba la sangre y quemaba toda la grasa sobre el altar [Lv 4, 18-19, 25-26, 30-31, 34-35]. Ya no hay templo para ofrecer dichos sacrificios, pero cuando ayunamos, de cierto modo «sacrificamos» nuestra sangre (que disminuye por deshidratación) y nuestra grasa (que se gasta para producir energía). Por otra parte, el hambre no solo tiene que ver con nuestra necesidad de comer, sino también con el deseo ardiente de tener algo (Real academia española). De hecho no solo comemos por supervivencia, para dar energía a nuestro cuerpo (hambre física), sino también comemos en respuesta a estados afectivos, para calmarnos, distraernos, por estrés o para sentirnod mejor (hambre emocional).
El ayuno nos hace ser conscientes de estos dos estados. La falta de energía crea en nosotros una sensación de debilitamiento, de vacío y de búsqueda; y también intensifica la percepción de nuestras emociones. Y esa debería ser la razón verdadera del ayuno: impulsarnos a ser conscientes cuán débiles somos sin Hashem,de cuánta falta nos hace su presencia, y que esto nos lleve al verdadero arrepentimiento; no se trata de torturarnos con el ayuno y la culpa, sino más bien, reconocer como, el pecado nos ha apartado del.amor de Hashem y poner todo nuestro empeño en reparar nuestra relación con Él.
En el arrepentimiento del pueblo de Nínive, los sabios destacan que el versículo no dice que Dios vio sus vestimentas de duelo y su ayuno, sino sus acciones «Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que habían abandonado su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que había anunciado» [Jon 3:10].
En Iom kipur tenemos una oportunidad única, no solo para que sean perdonadas nuestros pecados, impurezas y transgresiones [Lv 16:16]; sino también para arreglar nuestra relación con nuestros semejantes: desechar el dedo acusador, la lengua maliciosa y el yugo de opresión [Is 58:9]… pero también arreglar la relación con nosotros mismos: «A su alma hace bien el hombre misericordioso; Mas el cruel se atormenta a sí mismo»[Pv 11:17].
Pero no es necesario esperar a Iom kipur para ponernos al día con nuestros semejantes, sino que cada día tenemos la oportunidad de hacerlo, por medio de la sangre de Yeshúa «Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Yeshúa, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo» [1 Jn 2:1-2]. Si bien, Di-s nos ha dado Iom kipur como un día para arrepentirnos de todos los pecados y pedir perdón; no esperemos a que ese día llegue para ponernos a cuentas, sino que arreglemos las cosas a tiempo y podamos pedir perdón a nuestros hermanos, a nuestros vecinos, a la familia y a todo aquel a quien hayamos ofendido, y podamos tener siempre una conciencia tranquila y un corazón limpio y poder llegar a esta fiesta para agradecerle al Señor por el tiempo de ayuda.
¡Shavua tov!
Referencias
Bolow A. Conectándose con Dios a través del ayuno. En: https://aishlatino.com/conectandose_con_dios_a_traves_del_ayuno/
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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.
