Por Martha Tarazona

Cumplir la voluntad de Dios con amor, entusiasmo, dedicación, valor y fortaleza, trae la bendición a nuestras vidas.

En la parashá Pekudei que significa “cuentas” y se encuentra en Ex. 38:21-40:38 la expresión “como ordenó Dios” (en hebreo “Ka-ashér tziváh Ado-nái” ) se repite 18 veces lo que quiere decir que hay un mensaje importante.

La Torá resalta que los trabajos que se realizaron en la construcción del tabernáculo, fueron realizados en el mismo espíritu que el eterno les había atribuido y que le había comunicado verbalmente a Moisés. De hecho, “la mayor parte de la Torá se dio oralmente, la Torá escrita no constituye mas que una fracción del conjunto” (Rabbi Yojanán, Guittín 60b) [1].

Cumplir con la voluntad divina con la más estricta precisión.

Además, “los pensamientos, los objetivos y los motivos que predominaron en la realización de los trabajos, correspondía exactamente a todo lo que el eterno había ordenado (verbalmente) a Moisés” [1].

De acuerdo al Midrash “las 18 repeticiones de la frase “Ka-ashér tziváh Ado-nái et Moshéh, como ordenó Dios a Moisés”, son las que originan las 18 bendiciones comprendidas en la Amidáh. El hombre es digno de verse dispensado de las múltiples bendiciones del cielo, cuando sirve al eterno fielmente, en un espíritu de devoción sin reserva y de desinterés total. La bendición es afín al servicio a Di-s” [1].

La obediencia aceptada libremente

“La construcción del tabernáculo se dio en una obediencia aceptada libremente, con ánimo y entusiasmo” [1].

La bendición

Moisés bendijo al pueblo rogando “que sea la voluntad del eterno que la Shejináh descanse en la obra de vuestras manos”; los hijos de Israel respondieron con las palabras citadas en el Salmo 90:17: “Sea la luz de HaShem nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma”.

La gloria de HaShem

Termina la Parashá diciendo: “Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Dios lo llenaba” [Ex. 40:35].

La expresión la gloria de Dios, designa algunas veces la luz creada que el eterno hace bajar de manera milagrosa a un lugar para glorificarlo, ella aparece en los lugares que el Eterno elige particularmente para hacer conocer allí su presencia. Esta luz es llamada Shejináh o Kavód [1].

El pueblo hizo cuanto el Eterno ordenó y se esforzaron por hacerlo bien y de cumplir sus palabras con la mayor precisión; además de hacerlo con amor y entusiasmo, y el Eterno se agradó, les bendijo y pudieron ver su gloria.

La oposición a la obediencia

El obedecer al eterno trae consigo la propia interferencia del ser humano, del ego, el raciocinio, el que dirán, el orgullo, la altivez y el enemigo que se opone a que hagamos la voluntad del eterno, porque el sabe que esto trae bendición a nuestra vida.

Por lo tanto, utiliza situaciones y personas como instrumentos para desanimar y desviar el propósito del eterno en nuestra vida, ya que es una lucha espiritual “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” [Ef. 6:12].

Fue el caso de Nehemías cuando quiso reconstruir el templo; pidiendo Nehemías al rey Artajerjes: “Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré… Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí” [Neh. 2:5,8].

Sin embargo, se levantó el enemigo para impedir que se llevara a cabo la obra: “Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel” [Neh. 2:10].

No obstante, Nehemías animó al pueblo a reedificar los muros y ellos dijeron: “Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien” [Neh.2:18], sin embargo, se opuso Sanbalat.

“Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas? Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará” [Neh.4: 1-3]

A pesar de todas las palabras y oposición, el pueblo siguió con más dedicación y esfuerzo su trabajo:

“Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada” [Neh. 4: 16-17].

Finalmente, con la ayuda del eterno, la firmeza del trabajo, la valentía, el trabajo en equipo por un mismo fin, fue reedificado el muro: “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra” [Neh. 6:15-16].

Amigo lector, la Shejináh o la gloria de Dios es la expresión mas sublime de su presencia, que llega cuando nos acercamos a Él con santidad, ya que sin santidad nadie le verá. Además, cuando obedecemos libremente y hacemos con amor lo que el eterno nos ordena en su palabra, podemos obtener todas las bendiciones y promesas que están escritas en ella.

No obstante, todo propósito grande del eterno tiene grandes retos y el enemigo se va a oponer; sin embargo, es posible obedecer libremente y lograrlo, así como Nehemías y el pueblo obedecían y con una mano trabajaban y con la otra peleaban, lograron la reconstrucción del muro. Entre mas difícil sea el obedecer y hacer las cosas “como ordenó Dios”, mayor es la bendición. Entre mas oposición tengamos mayor es la bendición.

En el caso de Nehemías se levantó Sanbalat, pero con la ayuda del eterno quedó humillado. Igualmente, en nuestro caso sabemos que el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo [1 Jn. 4:4], por lo tanto, estamos seguros que tendremos la victoria y que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Yeshuaj HaMashiaj Señor nuestro”. [Rom. 8:38-39].

Shavua Tov

Referencias

[1] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris.

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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

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