Por Rocío Delvalle Quevedo
(Marzo 20, 2010)
Voy paseando por el espacio del infinito universo
y diviso un planeta lejano, de tono verdes y azules
asomo mis ojos por la ventana del cielo
y me encuentro con un pueblo al que el afán sacude.
Corren de un lado al otro rodeados de mucha gente
pero parecen estar tan solos y sin a quién acudir,
lo importante ahora ha dado paso a lo urgente
es posible que ya nadie se atreva al otro sentir.
Me acerco más y noto, que solo máquinas acompañan
a quienes caminan y no paran, yendo de aquí para allá
muestran que se aman solo a sí mismos, con ellas hablan
tal vez con los demás, por fuera aparentan no necesitar más.
Sin embargo he podido por una extraña razón
abrir más mi ojos, permitiéndome ver no solo
sus cuerpos y rostros, también su corazón
y no es nada agradable lo que de ellos recojo.
En ellos abundan la arrogancia, el orgullo y la vanidad
la hipocresía, la envidia , el odio y la traición
la insensibilidad, la crueldad y la maldad
tanto me atemoriza, no se si haya solución.
Los pequeños retoños no quieren mostrar
ningún respeto por los grandes que les hablan.
Y a aquellas que en el altar juraron cuidar y amar
los esposos en el “hogar” solo insultan y maltratan .
Éstas entonces no se quieren someter,
se rebelan, hogar e hijos abandonan
por librarse del tirano que ni puede sostener
a esa familia, que ya los jóvenes no añoran.
El dinero tiende a ser en esta sociedad,
la única razón para nacer, reproducirse y vivir;
pero muchos no lo tiene por la poca caridad
porque otros pocos lo acumulan y no quieren compartir.
Cada vez más triste y agobiada me siento
cuando veo que incluso a los libros sagrados
la gente se acerca buscando solo conocimiento
y por las disputas ven al otro sin agrado.
A punto de partir y muy decepcionada
allá a lo lejos una luz comienza a brillar
me acerco, me acerco con cautela y asustada
y de mi rostro empieza una sonrisa a brotar.
Cual será mi sorpresa al mirar con atención
que en medio de la bruma, aunque dispersos
alumbran y destacan los que en su corazón
han aceptado al que los hace seres nuevos.
A Yeshúa el Mesías quien en el madero
en su muerte los pecados ha clavado,
entre toda autoridad y potestad el primero,
con su sangre el corazón ha limpiado.
En sus familias se observa orden y armonía,
el hombre al Rey de reyes sujeto, a su mujer ama
ella a su vez como ayuda idónea, a sus hijos guía
mientras ellos se comportan y juiciosos no reclaman.
Donde ellos se encuentran no hay problemas de dinero
porque el rico comparte con alegría en el corazón,
pues la confianza de su vida ha puesto en el Eterno
y el afán del mañana ya no es causa de aflicción.
Para ellos el trabajar no es carga ni rutina
y sus jefes no se enfadan ni se sienten ofendidos
porque el gozo del Señor les impulsa en la oficina
a realizar con excelencia los más pequeños oficios.
Pero esperen un momento, algo empieza a suceder
la hospitalidad, humildad, gentileza y paciencia
de estos que tienen diferente proceder
se ha acompañado de un corazón amoroso que anhela
que todo el mundo pueda conocer la verdad.
Y contagiando a los demás con sus vidas y palabras
he notado que en el mundo con toda sinceridad
aún los de más duro corazón han devuelto sus miradas,
han empezado a aceptar la nueva forma de vivir,
de su corazón han sacado tantos malos deseos,
las palabras de su boca sus vidas pueden construir,
se acabaron las disputas y disensiones entre ellos.
Un enorme gozo ha inundado mi corazón
y no puedo más que al Dueño de todo alabar,
por la obra que el amor en esas vidas obró
y los corazones que fue posible transformar.
Ya debo partir pues mi tiempo se ha acabado,
pero en mi mente ha nacido el anhelo y la necesidad
que también en mi planeta todos juntos caminar podamos
con el Mesías en relaciones de vida y de verdad.
***

Soy Bióloga con maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia. Creyente en el Mesías Yeshúa desde la cuna, miembro activo de la Comunidad Mesiánica Yovel y felizmente casada. El estudio de la Creación del Altísimo ha sido mi pasión, y me deleito en ampliar mi comprensión del texto bíblico desde el conocimiento de las Ciencias Ambientales. En ocasiones me doy licencia de poeta, siempre alabando al Altísimo por las maravillas de su creación.

Que bueno, que el Eterno siga dando sabiduria a tu vida. Esa es la realidad