Por Richard Otálvaro Perez
Para servir a los demás he subsistido
y siempre me alegra hacerlo con amor
aunque mis enemigos han querido
infundir entre mi alma su terror.
En la trampa que para mi han cavado
y en la red que pusieron escondida
entre ella sus pies se han enredado
y esperaron sus hoyos su caída.
Si no he nacido Señor para servir
aunque sin interés, no quiero nada
me doy cuenta que no sirvo para vivir
o en otra voz: No sirvo es para nada.
Tu lo dejaste escrito y bien me acuerdo
en el segundo libro de Samuel
debo lavar del siervo de tu siervo
sus pies con amor y con placer.
***

Siento alegría el saber que contamos con persona como tú que dejan a un lado el «yo» por servir a los demás.