Sukot: Tiempo de regocijo. Zemán Simjatenu

Por Martha Tarazona

La alegría mas grande es haber sido perdonados por nuestros pecados, lo cual nos lleva a una nueva etapa de tiempos de regocijo; así que alegraos.

Cinco días después de la fiesta de Yom Kippur comienza la fiesta de Sucot el 15 de Tishri. “Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a HaShem por siete días” [Lev. 23:34]. Los primeros dos días son llamados Yamim Tovim “días de fiesta”, los cinco días siguientes Jol Hamoed “media fiesta”, luego Sheminí Atseret “fiesta del octavo día” y Simjat Torá “Alegría de la Torá” [1].

Sucot es una de las tres fiestas de peregrinaje a Israel: Shalosh Regalim (שְׁלֹשֶׁת הַרְגָלִים, Los tres peregrinajes-Pésaj, Shavuot, Sucot). En esta fiesta los peregrinos aparecen con un ramillete en la mano que lo integran 4 variedades: palmera (lulav), citrus (etrog), mirto (hadas) y sauce (aravá).

Interpretaciones del ramillete de las cuatro especies. Arbaat HaMinim

Palmera: espina dorsal. Citrus: corazón. Mirto: ojo. Sauce: boca. Todos necesarios para el organismo y dependientes entre sí.
Palmera: Da un fruto delicioso, pero carece de perfume. Se relaciona con la persona que carece de fragancia, solo tiene apariencia exterior. Citrus: el citrón no solo es un fruto exquisito, sino que es el rey de los árboles; un árbol perfumado desde la raíz, hasta las hojas y los frutos. Corresponde con la persona hermosa y de carácter, fruto bello y aromático. Mirto: tiene perfume, pero no da fruto comestible. Encaja con la persona modesta y perfumada, es como los individuos de méritos interiores. Sauce: no da fruto comestible, ni perfume. Coincide con la persona que no es linda ni perfumada, individuos pobremente dotados en ambos sentidos. Sin embargo, a todos ellos alcanza la protección divina y han de mantenerse unidos. Así, como el ramillete de las 4 especies, no les puede faltar ninguna porque dejaría de ser apto.
Palmera: Época de los reyes y profetas. Mirto: Era talmúdica de la sabiduría. Sauce: Los siglos de persecución y exilio. Citrus: la esperanza en lo porvenir. Igualmente, todas estas épocas están intrínsecamente relacionadas [1,2].
Interpretaciones de la fiesta de sucot

De acuerdo a la tradición, en sucot HaShem determina la cantidad de lluvia que ha de caer en el año venidero. También el shofar suena en este día para dar una última oportunidad de arrepentimiento a los que en el día del perdón (Yom Kippur) no se reconciliaron con HaShem [1].
El pueblo de HaShem es aún extranjero hoy día, sólo de paso en este mundo material [3].
Sucot representa la total dependencia de HaShem; su presencia, cuidado, protección y provisión [3].
Sucot es recordatorio de la caridad, siempre hay quienes estén en una peor situación y necesitan que les ayudemos; tiempo de recordar la importancia de tikum olam o reparación del mundo. Cada buena obra hecha a otro ser humano, hace que el mundo sea un mejor lugar [3].
Es una herramienta para forjar un arma espiritual. El último día de la fiesta termina con el verso “Ningún arma forjada contra ti prosperará” [Isa. 54:17] [3].
Al describir la protección y provisión de HaShem en el desierto, el Salmo 105:39 dice: “Extendió una nube para cubrirlos, y fuego para iluminarlos de noche.” El Rabino Lord Jonathan Sacks, citó: “Para mí, la enramada con su techo de hojas es un símbolo de fe. Nada es más frágil, vulnerable y expuesto al viento y a la lluvia como esa liviana vivienda.
Pero nada sostuvo al pueblo más que el conocimiento de que estaba rodeado por las alas de la Divina presencia. La fe de los judíos, a través de las generaciones, no era ignorante ni ciega. No tenían ilusiones de que todo estuviese bien en su mundo tenebroso, pero habitaban en su sucá y cantaban.

El reconocer que la vida está llena de riesgos, pero aún la podían disfrutar, y el sentir plena incertidumbre en su situación humana, pero aún se podían regocijar, eso para mí es fe.” [4]

Conmemora los tabernáculos en que vivían los israelíes en el desierto después del éxodo de Egipto. Es una morada temporal [5].
Es el recordatorio de lo que se hacían en los campos durante la época de las cosechas para protegerlas [5].
Sucot, Yeshúa y el Ruaj HaKodesh

Las fiestas bíblicas dadas en Lev. 23 son cíclicas. Respecto a la fiesta de sucot dice lo siguiente: “Y le haréis fiesta a HaShem por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis” [Lev. 23:41].

Es decir que son fiestas que se celebran cada año; también Yeshúa la celebró: “En el último y gran día de la fiesta, Yeshúa se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo (Ruaj HaKodesh), porque Yeshúa no había sido aún glorificado” [Jn. 7:37-39].

La fiesta desde un contexto agrícola y un contexto humano.

Sucot también se relaciona con la fiesta del agua, los agricultores le dan las gracias a HaShem por la cosecha del año presente y le ruegan que les envíe lluvias para el año venidero [5]. El agua es necesaria para que la tierra germine y de fruto en el tiempo oportuno; si no hay agua la tierra se seca, no hay cosecha, y hay pérdidas.

En un contexto agrícola, la lluvia favorece el crecimiento y desarrollo hasta la madurez de los frutos. A medida que aumenta la maduración de los frutos se desarrollan todos los compuestos aromáticos y se producen los cambios en las características físicas y químicas como color, textura, jugosidad y dulzor característico.

En un contexto humano; nuestra tierra, necesita ser regada todos los días con agua; entendiendo el agua, como todas las herramientas espirituales que nos permiten crecer; entre ellas: leer diariamente la biblia, el estudio de la Torá, la oración, el ayuno, la intersección, la adoración y la alabanza; para que a su tiempo de fruto.

Comprendiendo el fruto del Ruaj HaKodesh en nuestra vida como el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza [Gál. 5:22-23].

Estos frutos deben estar maduros para que se pueda utilizar al máximo su potencial; por ejemplo, una fresa inmadura no es apetecible para comer, visualmente su color es pálido, su sabor insípido, su consistencia dura; su sabor ácido; pero una fresa madura, es agradable a la vista, tiene buen color, sabor, dulzor y existe una atracción a degustar una fruta que se vea apetitosa.

En los dos casos, está la fruta: es una fresa. Pero la madurez determina su sabor. En nuestra vida, debemos crecer y mas en estos tiempos, debemos ir a pasos agigantados; madurar en nuestra vida espiritual, para dar un buen fruto, agradable a HaShem, a nosotros mismos y a los demás.

El primero de los frutos del Ruaj HaKodesh manifestado en nuestra vida es el amor; sin amor nada somos, venimos a ser como un metal que resuena o címbalo que retiñe [1Co. 13:1-2].

Es tan importante el amor que cubre multitud de pecados [1 Pe. 4:8], es tan conveniente amar, que Yeshúa nos manda a amar, orar, bendecir y hacer el bien; a nuestros enemigos, a los que nos oprimen y maltratan [Mt. 5: 37-44].

Es tan vital amar, que Yeshúa dijo: Amarás al Señor tu Di-s con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo [Mt. 22:37-39].

El segundo fruto del Ruaj HaKodesh es el gozo; pero antes del gozo lo precede el amor; sin amor no puede haber alegría.

La fiesta de Sucot es llamada: Tiempo de regocijo. Zemán Simjatenu. Por ello, al regocijo le antecede el amor; cuando hacemos las cosas con amor; como nuestro trabajo secular, el servicio a HaShem, el ayudar a otros, el relacionarnos con los demás; esta manifestación de amor como consecuencia trae la alegría, el gozo, la paz y la tranquilidad.

En esta fiesta HaShem nos ordena regocijarnos, alegrarnos, gozarnos. Podemos ver a través de la palabra, que el eterno nos da ordenes como: esfuérzate, sé valiente, no temas, no desmayes, actúa, trabaja, adelante, cobra ánimo, porqué él estará con nosotros a donde quiera que vayamos.

Amigo lector; en esta fiesta tenemos la orden de alegrarnos; no hay ningún condicional; independiente de la situación personal que tengamos, podemos entender que el eterno lo gobierna todo y tiene el control de todas las cosas, todo lo que el quiere lo hace en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos [Sal. 135:6], por lo tanto, debemos estar alegres.

No hay alegría más grande que haber sido perdonado de nuestros pecados como decía el rey David: “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien HaShem no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño” [Sal.32:1-2]

Hemos celebrado la fiesta de Yom Kippur, donde HaShem nos perdonó nuestra iniquidad, pecado y rebelión; y no solo la nuestra sino la de nuestros antepasados, rompiendo toda maldición generacional sobre nuestras vidas, y siendo libres para una nueva etapa, de tiempo de regocijo; así que alegraos, Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos! [Fil. 4:4].

Jag Sucot Sameaj, ¡Regocijaos!

Referencias

[1] Schlesinger E.C. (1970). Tradiciones y costumbres judías. Un viaje alrededor del año hebreo. Editorial Israel. Buenos Aires. Vol. XIX. Séptima edición. Pág. 149-159.

[2] Munk, E. (2001). La voz de la Torah. Comentario del pentateuco. Edición original en
francés. Fundación Samuel y Odette Levy. Paris.

[3] Hauer Cheryl (2015). De lamento en baile. Un tiempo de gozo. Los estudios de Israel. Vol. # 771015S. http://www.puentesparalapaz.org.

[4] Mason Terry. (2016). Bajo la sombra de sus alas. Los estudios de Israel. Vol. # 771216S. http://www.puentesparalapaz.org.

[5] Embajada de Israel en Perú. La fiesta de las cabañas. Disponible en: https://embassies.gov.il


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Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]

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