Por Luis Gabriel Forero & Stella Diaz
Shavuot es la culminación del período de siete semanas, que tiene lugar al terminar Pesaj. La palabra “Shavuot” שבועות significa “semanas” en hebreo y proviene de las semanas anteriores a la subida a Ar Sinai por Moshé. Esta festividad se celebra el 6 de Sivan, y se conmemora la entrega de la Torá por parte de Elohim a Moshé en el Monte Sinai. El Midrash dice metafóricamente que cuando Elohim se preparaba para entregar la Torá, todas las montañas dieron un paso al frente y explicaron porque la Torá debería ser entregada sobre ellas: «Yo soy la montaña más alta», dijo una. «No», dijo la otra, «yo soy la más escarpada de todas y por lo tanto la Torá debería ser entregada sobre mí». Una a una, todas expusieron sus razones. Pero al final, Elohim eligió el Monte Sinai – no por ser el más alto o el más grandioso, sino, como dice el Midrash, por ser el más humilde.
Analicemos: ¿Cómo se ´puede definir Humildad y qué tiene que ver con la entrega de la Torá? Humildad, es reconocer las propias limitaciones o deficiencias; aceptarse y aceptar a los demás como son, sin imponerse ni dejarse llevar por el afán de dominio. La humildad y la reverencia a Adonai, trae como premio riquezas, honores y vida, dice en Proverbios 22:4. Humildad es la palabra en el hebreo #6035 (según diccionario strong) anav ( ) ָעָניו que se define como humilde, manso, apacible, pobre, afligido.
La Torá se refiere a Moshé como «la persona más humilde que jamás vivió» Números 12:3 y sin embargo él confrontó agresivamente al Faraón de Egipto, luchó contra Amalek, y se hizo escuchar para reprochar y criticar fuertemente al pueblo judío. Mientras más se eleva espiritualmente una persona, más humilde se torna. Al acercarnos a Elohim, tomamos conciencia de nuestras propias limitaciones, de nuestras debilidades, de nuestra vulnerabilidad y de nuestra mortalidad.
Internalizamos la realidad de que la posición de cada ser humano es pasajera y transitoria y que sólo Elohim es eterno. Moshé fue llamado «el más humilde sobre la tierra» porque cuando estuvo delante de Elohim, él supo cuál era su posición. Cualquier otra cosa quita espacio para que Elohim pueda entrar. Por eso el Talmud compara la arrogancia con la idolatría; ambas alejan la presencia de Elohim. A medida que nos preparamos para la festividad de Shavuot y revivimos la experiencia del Monte Sinai, el mensaje para nosotros es que debemos conocer nuestra posición, y debemos hacer un espacio en nuestro interior para que la verdad de Elohim, representada en su Hijo, nuestro Mesías Yeshua, y de su Torá, entren profundamente en nosotros.
Uniendo diversos comentarios de Rabinos y de los Sabios, Rav Lipschitz sugiere que hay un lazo compartido entre Moshé, la Torá y el Ar Sinaí, y este es la cualidad de la humildad. Moshé es la persona más humilde sobre la faz de la tierra. La Torá es comparada con el agua. El agua simboliza la humildad, ya que deja los lugares altos y fluye hacia abajo hasta que se reúne en lugares bajos. El Monte Sinaí fue elegido porque era la montaña más humilde. El hecho de que Moshé, Ar Sinaí y la Torá compartan la misma cualidad debería ser suficiente para garantizar esta alusión a la humildad al comienzo del Pirkei Avot, pero el mensaje es todavía más profundo que sólo una asociación de términos. Además de la persona, el lugar y el objeto, la Mishná también usa un verbo: kibel, que significa «recibir». Moshé sólo pudo recibir la Torá debido a su humildad. Esta Mishná omite el Nombre de Elohim y en cambio menciona al Monte Sinaí para revelar la necesidad de la humildad en el estudio y la observancia de la Torá.
¿Por qué la humildad es una cualidad esencial para adquirir la Torá? La humildad no sólo impacta positivamente nuestra relación con Elohim y con los demás, sino que también ayuda a mejorar nuestras capacidades intelectuales. La humildad intelectual se asocia con un amor al aprendizaje, una apertura a nuevas ideas y la capacidad de aprender con otros y de otros. Como les enseñamos a nuestros discípulos, alumnos, y en los entrenamientos a Ejecutivos: “No hay nadie tan sabio, que no pueda aprender algo nuevo, ni hay nadie tan humilde que no nos pueda enseñar algo nuevo. Las grandes lecciones de la vida, las hemos recibido de gente humilde y sencilla”. La humildad es esencial para aprender, porque nos permite enfocarnos en lo que aprendemos en vez de enfocarnos en nuestro ego. Esto es algo esencial para aceptar y recibir la Torá. En la más humilde montaña (el Monte Sinaí), el hombre más humilde (Moshé) recibió la Torá, una paradigmática representación de la humildad. Para enfatizar este punto, todo esto tuvo lugar en el desierto, un sitio «solo y sin dueño». La humildad intelectual no sólo es algo deseable, sino que facilita nuestra capacidad de recibir y estudiar la Torá. Que todos nosotros como Líderes, Empresarios y Creyentes, nos sintamos motivados para adquirir y fortalecer esta valiosa cualidad como lo es la Humildad, y convertirla en virtud.
Para los líderes ejecutivos y empresarios, la Humildad puede proporcionar un equilibrio a los comportamientos egoístas que a menudo nos llevan a tener éxito. Los líderes y empresarios humildes y modestos, debemos estar dispuestos a admitir los errores, ser enseñables, dejar de lado el ego, dar poder a los demás y cuando debamos enseñar a otros, hacerlo con un corazón humilde. Esto nos hace mejores y más exitosos. Como Empresarios, Líderes y Gerentes debemos hacer de la Humildad un valor central (personal y corporativo). Uno de los primeros pasos debe ser involucrar a los gerentes y a los responsables en la toma de decisiones de nuestra organización, en la comunicación y enseñanza del valor y la importancia de la humildad, donde lo importante es la vivencia y práctica de estos comportamientos, transmitidos a otros desde la coherencia. El siguiente paso es poner el comportamiento a prueba. Mirar empíricamente los datos, para entender qué tan bien se relaciona la humildad con el desempeño. ¿Cuál es el retorno de la inversión logrado al medir y evaluar este concepto? ¿Qué valor aporta a nuestro negocio? Pero esto no se trata sólo del retorno de la inversión financiera. ¿Sus colaboradores están contentos de formar parte de una organización que valora este rasgo? ¿Ve usted mayores niveles de compromiso como resultado de centrarse en estos conceptos y de buscar la humildad en su empresa? A pesar de que la humildad no es una característica tradicionalmente vinculada a los líderes empresariales exitosos, es una parte integral del liderazgo empresarial. La Humildad en el Liderazgo puede beneficiar la organización en varios aspectos como fomentar innovación, mejorar retención de talentos, mejorar integridad en sus colaboradores. Para generar y cultivar humildad en la organización se debe reconocer como “valor central” y medir su efecto. La humildad nos hace salir de nosotros mismos, comprender y aceptar que hay algo más grande que yo. De hecho, la humildad es el antónimo del narcisismo, el exceso de consideración y complacencia de uno mismo. Un narcisismo que parece llenar las redes sociales, donde la cultura del yo está más presente que nunca. Sigamos el modelo de liderazgo de Yeshua, “… aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.” Según esto, una Actitud de Humildad, nos beneficia con paz, salud mental y salud emocional.
Un líder, un profesional, un empresario creyente en el Mesías Yeshua, cualquiera que sea su labor, debe ser un referente de humildad, e impregnar en cierta manera su humildad a los miembros de su equipo, volviéndose estos a su vez más conocedores de las limitaciones, debilidades y fortalezas del equipo, así como de cada uno de los miembros, fomentando la apertura a los otros. Este paso es humanizar el liderazgo, y un descubrimiento interesante, ya que pasamos de codificar la humildad como un rasgo o valor individual, a un valor colectivo. Podemos llegar a ser una empresa u organización humilde. El hecho de ser conocedores de las propias fortalezas y debilidades como equipo, invita a cada miembro a trabajar para conseguir el máximo potencial del equipo. Ya no se piensa tanto en forma individual, sino grupal, anteponiendo los intereses del equipo a los propios. En otras palabras, los equipos humildes se convierten en equipos abiertos y con una mayor capacidad de aprendizaje.
La Humildad, aunque no esté de moda, tiene premio para los líderes y sus organizaciones. En el libro “Liderazgo por Valores”, en las páginas 127 y 128 escribimos: La humildad es el estado de ánimo del amor. Es la humildad la que penetra la consciencia del líder cuando contempla la majestad divina de Dios y el amor sobreabundante en contraste con su propia indignidad, culpa y total desamparo fuera de la gracia divina. La persona humilde está libre de orgullo o arrogancia. Se somete a otros, es ayudador y cortes. La persona humilde no se considera autosuficiente, aunque reconoce sus propios dones, recursos y logros. Tanto el amor como la humildad son características del verdadero líder. Aún peor que la falta de humildad en la vida de una persona, es la falsa humildad en donde la persona está orgullosa de actuar de manera humilde. La persona con falsa humildad solo se engaña a sí misma, porque la gente percibe lo pomposa, auto aduladora y arrogante persona que finge humildad. En todas las épocas de la historia de la humanidad, la verdadera humildad ha sido escasa, aún los discípulos de Yeshúa no siempre exhibieron humildad. La serenidad, amplitud de vida, el desechar el temor, el éxito y la disponibilidad de recursos ilimitados, todos vienen a través de la verdadera humildad. Por el contrario de lo que comúnmente se piensa, la humildad no suprime la personalidad de uno ni ahoga el liderazgo. En cambio, la humildad se convierte en el camino para ensanchar la propia personalidad y para lograr, en las fuerzas de Elohim, las metas que él ha dado. Hablar acerca de la humildad parece que nos hiciera menos humildes, no más, porque la humildad no es consciente de sí misma. Por lo tanto, para desarrollar la humildad usted se tiene que concentrar en otros caminos que llevan a la humildad. Entronice a Yeshúa en su corazón. Viva en obediencia al Eterno y a su Palabra. Asuma la actitud y conducta de un niño pequeño, siga el ejemplo de Yeshúa en las relaciones personales evitando elitismo, intolerancia, distinción de clases y promoción personal. Sirva a los demás. Cultive el amor y su estado de ánimo.
La humildad, es esencial para un líder que busca ser como Yeshúa, porque son características que no se encuentran fácilmente entre los llamados líderes que no quieren ser como Él. Solamente esa persona que se subyuga al lugar del sirviente y deja que Yeshúa ponga continuamente su poder en él, está equipada para ejercer deliberadamente esa especial influencia dentro de un grupo, para moverlo hacia metas de beneficio permanente que satisfagan las necesidades reales del grupo.
Estimado Comunitario, Líder, Empresario Yovel, un gran reto hoy en día, es ser como ese Monte ( Sinai) donde se entregó la Tora – no por ser el más alto o el más grandioso, sino, por ser el más humilde. Saber detectar, desarrollar y fortalecer la Humildad, siguiendo el modelo de Yeshua, y así contribuir al desarrollo de sus talentos, fortalezas, competencias y habilidades, como Líderes, Creyentes y Empresarios temerosos de Elohim; pues, “una persona, mientras más grande, exitosa e influyente sea, debe ser aún más humilde.
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¡Jag Shavuot Sameaj!

Luis Gabriel Forero & Stella Díaz de Forero, Ingeniero Industrial y Terapeuta del Lenguaje & la Comunicación, Empresarios, Executive Master Coachs, Conferencistas. Su propósito: Transformar vidas desde su empresa de Consultoría Gerencial en Liderazgo, SoftSkills y Habilidades Directivas; todo fundamentado en valores. Son Cabeza del Ministerio de Empresarios & Emprendedores Yovel
