Por: Salome Cataño
«Este shabat se conoce como Shabat Shirá, el Shabat de la canción, ya que en la parashá de esta semana el pueblo de Israel levanta, junto a Moshé y a Miriam, una canción al Eterno por haberlos librado del Faraón y del ejército egipcio que los venía persiguiendo.»
Según Rashi esta canción surgió de forma espontánea y el Espíritu de Di-s estaba sobre ellos en este momento. El Rabino Jonathan Sacks comenta que hay una conexión profunda entre el cantico y el espíritu ya que es por medio de este primero que podemos anunciar aquello que se encuentra en nuestra alma y que no logramos comunicar a través del habla. La música se convierte entonces en un medio para elevarnos y evocar alguna emoción. Es por esta razón que el canto y las melodías se han convertido en parte esencial de la liturgia (Sacks, s.f.).
Continuando con el relato de la Parashá, tres días después de haber entonado este canto de exaltación y agradecimiento al Eterno el pueblo estaba empleando el mismo medio, es decir su voz, para quejarse y murmurar en contra de Moshé y Aharon debido a que las aguas de Meriba eran amargas. Algunos sabios comentan que las aguas tenían un sabor amargo porque esto era lo que había en el corazón del pueblo de Israel (Kalmenson, s.f.). Este fragmento de la parashá nos lleva a preguntarnos entonces ¿qué impacto tienen nuestras palabras y nuestra voz?
Aunque de forma física nuestra voz se reproduce en forma de sonido el cual se propaga a través de un medio gaseoso, líquido o sólido por medio de ondas (Hassanien et al., 2014; Nashwa A. H. Fetyan & Tamer Mohamed Salem Attia, 2020), lo que sale de nuestra boca tiene un poder aún mayor. En Lucas 6:45 dice “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.” Nuestras palabras muchas veces pueden ser dulces, proclamar bendición, elevar alabanzas al Eterno y hacer el bien; pero estas también pueden ser amargas y producir el mal.
Ahora bien, lo interesante es que por medio de algunos estudios científicos se ha podido demostrar el impacto que tienen las palabras o los sonidos, ya sea a través del lenguaje o de una melodía, no solo en el cerebro humano sino en nuestro entorno natural. Según un estudio conducido por psiquiatras estadounidenses en el año 2012, las palabras que pronunciamos o que alguien emite hacia nosotros pueden cambiar nuestro cerebro al estimular ciertas zonas que pueden desencadenar reacciones agresivas o emociones favorables (El Tiempo, 2012). Por otro lado, Hassanien et al. (2014) condujeron un experimento donde por medio de diferentes frecuencias de ondas sonoras lograron mejorar las condiciones de crecimiento de diferentes plantas, aumentando así su producción.
Para finalizar esta reflexión recordemos que “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.” Como afirma Proverbios 18:21. Querida comunidad que nuestra voz siempre la utilicemos para exaltar al Eterno y proclamar vida.
Bibliografía
El Tiempo. (2012). El poder de las palabras y su impacto en el cerebro. Obtenido de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12354500
Hassanien, R. H. E., Tian-Zhen, H., Yu-feng, L., Bao-ming, L. (2014). Advances in Effects of Sound Waves on Plants. Journal of Integrative Agriculture, 13(2), 335-348, DOI: 10.1016/S2095-3119(13)60492-X
Kalmenson, M. (s.f.) The Bitter Waters of Marah: You See What You Are. Obtenido de: https://www.chabad.org/parshah/article_cdo/aid/1401655/jewish/The-Bitter-Waters-of-Marah-You-See-What-You-Are.htm
Nashwa A. H. Fetyan & Tamer Mohamed Salem Attia. (2020). Water purification using ultrasound waves: application and challenges, Arab Journal of Basic and Applied Sciences, 27(1), 194-207, DOI: 10.1080/25765299.2020.1762294
Sacks, J. (s.f.). Music, Language of the Soul. Obtenido de: https://www.chabad.org/parshah/article_cdo/aid/1748472/jewish/Music-Language-of-the-Soul.htm
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COLUMNISTA INVITADA
Ingeniera ambiental, miembro de alabanza y de yovel ambiental.

Excelente