Por Angie Ramírez

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad.  Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla” [Juan 1:4-5] 

Esta semana que inicia, es sin lugar a dudas, una de las semanas más especiales, ya que no solo viviremos la Parashat Miketz, sino además comenzaremos la festividad de la Luz, Janucá y cerraremos con inicio de mes. Este es un tiempo demarcado por adversidades, milagros y planes perfectos.

En Colombia, se han vivido semanas oscuras, de historias desgarradoras y escalofriantes que han conmovido a la población y que han generado reflexión en la mayoría de sus habitantes. Es claro que solo la misericordia de Hashem, ha sostenido un país en el que sobreabunda la injusticia, la doble moral, la corrupción, el individualismo, la promiscuidad y las familias disfuncionales y desestructuradas. Es común el desenfreno, el abuso de sustancias psicoactivas, las relaciones sexuales con todo y con nada «queer», el abuso de menores, y ni qué decir de la propagación de los IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), luego de ser cualquier excusa válida para abortar un ser humano en formación, y convirtiéndose a su vez en un tema bastante lucrativo para muchas instituciones que se autodefinen como en pro de la familia.

Un escenario poco alentador vivió también el pueblo judío en tiempos de uno de los más emotivos milagros que el Creador hizo para estas fechas y desde ese momento, se han venido presentando historias asombrosas como la narrada en Jabad por Yitta Halberstam y Judith Leventhal  en la que, en medio de alemanes que buscan hacer una última revisión de los documentos de las personas que iban en un tren rumbo a USA, se encuentra una familia judía huyendo de la Shoá, que en medio del pavor de ser devueltos decide encender las velas de Janucá en medio de un apagón eléctrico y luego de ver corriendo a los funcionarios alemanes hacia ellos, con sorpresa reciben el agradecimiento de los mismos porque gracias a esa luz podrían cumplir con su trabajo. De la misma manera y en medio del apagón espiritual que se vive en la actualidad, celebraremos esta festividad, pero con la firme esperanza que de acuerdo al plan divino y perfecto llegará en el tiempo dispuesto nuestra máxima LUZ; aquel quien siendo Hijo, se volvió hombre, para ser el Sacrificio Perfecto ante Hashem por nuestros pecados y en quien guardamos la fe y esperanza de su regreso para reinar y brindarnos de Su Luz y Amor.

Shavua tov!

***


WP_20150403_003

A sus catorce años conoce al Señor en un contexto cristiano. Hace 6 años llegó a la comunidad Yovel . Casada con Sebastián Molina en la Kehilat y junto a su hijo Eitan, hacen parte de una de las familias que conforman la comunidad. En la actualidad, además de escribir artículos para la revista digital Shavúa Tov, sirve en el Ministerio de Jóvenes. Es mamá y esposa tiempo completo, y psicóloga organizacional en un hospital medio tiempo.  Vive agradecida con El Eterno porque a lo largo de su vida le ha mostrado Su Misericordia, Amor y Bondad.

Comparte en redes

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *