¿Qué actitud tienes cuando cometes un error? ¿Desconoces el error, lo eludes, buscas disculpas, buscas culpables, lo niegas o te justificas? O por el contrario ¿reconoces el error, pides disculpas y reparas, compensas, resarces o indemnizas por el daño causado?
Por: Luis Gabriel Forero & Stella Díaz
¿Qué actitud tienes cuando cometes un error? ¿Desconoces el error, lo eludes, buscas disculpas, buscas culpables, lo niegas o te justificas? O por el contrario ¿reconoces el error, pides disculpas y reparas, compensas, resarces o indemnizas por el daño causado? El error es algo inevitable en el ser humano, y se destaca principalmente en el Líder, en el directivo, en el comandante, en el político, o en aquella persona pública que ostenta el poder y la autoridad. Como humanos cometemos errores, fallas y pecados; pero lo importante es reconocerlo y saber cómo manejar adecuadamente el error.
Los Líderes cometen errores, esto es de nuestra condición humana. Lo importante es que los Líderes deben responder por sus errores o pecados y hacerse cargo de esos errores. Esto se resalta en la Parashá Vaykrá. Vayká significa “y llamó”. En esta Parashá, la Torá transmite esto de los errores de una forma muy sutil, pues se habla de las ofrendas de pecado que debían llevarse al altar al cometer un pecado o un error. El término adecuado para esto en hebreo es: “shegagá” lo cual significa “un error inadvertido” o sea sin intención como está en Vaykra (Levítico) 4:1-35. En ocasiones hacemos cosas sin saber que están prohibidas y cometemos errores inadvertidamente; pero igual, ¡hay que corregirlo!
Cuando un líder comete un error, puede generar presión y a la vez estrés, pero se presenta una gran oportunidad de aprendizaje. Para que este error no se repita, es importante que el líder gestione adecuadamente el error de una manera neutral y objetiva. Reconocer el error es el punto de partida, el Líder debe ofrecer disculpas sinceras a los afectados, esto demuestra humildad, empatía y una preocupación genuina por el bienestar de sus seguidores. Disculparse es señal de fortaleza, no de debilidad. Una disculpa bien expresada puede ayudar a generar confianza, pues a un líder lo siguen porque confían y creen en él, cuando se acaba la confianza se acaba el liderazgo. La confianza es la pasta que une todo tipo de relación. Sin confianza no hay relación que dure. Un líder puede delegar autoridad y poder, pero nunca delega la responsabilidad. Un Líder es considerado responsable por los errores o pecados propios y por los de sus seguidores o del equipo o grupo que lidera, pues con el poder viene la responsabilidad; mientras mayor es el poder, mayor es la responsabilidad. Un líder gobernante por el mejor beneficio e interés de sus seguidores, puede tomar decisiones que no son populares o que un individuo consciente no tomaría en su vida privada.
Es posible que un líder tenga que decidir entrar en una guerra, donde algunos tendrán que morir. Es posible que tenga que incrementar los impuestos por el bien de la mayoría, sabiendo que a algunos afectará fuertemente. Como escribió el Rabino Jonathan Sacks: “Lo más importante desde una perspectiva de la Torá es que un Líder sea suficientemente honesto como para admitir sus errores”, esa es la importancia de la Ofrenda de pecado nombrada en la parashá Vaykrá. El Liderazgo exige rendición de cuentas y “sacrificios expiatorios”. Un verdadero líder asume la plena responsabilidad de sus acciones, especialmente cuando estas resultan en un error. El líder no culpa a otros, ni busca excusas, pero si acepta su responsabilidad en el error, demostrando así su compromiso con la ética y la integridad.
El Liderazgo exige dos clases de coraje: la fuerza para tomar un riesgo y la humildad para admitir un error. Cuando un Líder comete un error, lo mejor es admitirlo, aprender de él y corregirlo. Ocultar el error o culpar a otros puede afectar la credibilidad del líder, llegando a perder la confianza y por ende el Liderazgo en sus seguidores.
¿Cómo debemos actuar como lideres ante un error? Lo primero es admitir la equivocación, el error, la culpa, de una manera clara y sin excusas. Expresar el compromiso de corregir el error y resarcirlo, es decir tomar acción, como nos lo indica esta Parashá Vaikra, como el “sacerdote que asume el sacrificio expiatorio por la culpa del pecado cometido” (Levítico 5: 6). Aceptar la falta como parte de la estrategia de mando, recibir consejos y opiniones de personas sabias, compartir y enseñar a otros de sus propios errores. Los líderes deben aprovechar sus errores como oportunidades de crecimiento y mejora, deben reflexionar sobre lo que los llevó al error e identificar áreas donde pueden mejorar sus habilidades, competencias, conocimientos o procesos para una toma de decisiones asertiva. Al reconocer los errores generamos empatía y cohesión en el equipo o grupo de seguidores, impulsamos el desarrollo de la empresa, organización, grupo o comunidad y evitamos que el error se repita. Hay una serie de errores que los lideres pueden cometer, destacándose los siguientes: Ser inflexibles y no adaptarse a las necesidades de sus seguidores, querer hacer cambios sin analizar los pros y los contras, transmitir incertidumbre en tiempos de crisis.
La comunicación abierta y honesta es fundamental en un Liderazgo por valores®, tras reconocer el error, los lideres deben comunicarse con su equipo para mantenerlos informados; la transparencia ayuda a mantener la confianza y permite que todos comprendan las ordenes y medidas que se están tomando a fin de corregir la situación o el problema. Los líderes deben tomar medidas claras y proactivas para corregir el error; esto implica crear un plan de acción, establecer objetivos claros y asignar recursos para solucionar el problema. Un líder sabio e inteligente, reconoce que no tiene que resolver los problemas solo, en ocasiones debe involucrar a su equipo, o consejeros en la búsqueda de soluciones, pudiendo encontrar sabias e innovadoras soluciones en su equipo de trabajo.
Importante tener en cuenta que no son los errores en sí los que definen al Líder, sino la forma como gestiona los errores, lo que se aprende de ellos y la capacidad para superarlos y no repetirlos. Los líderes eficaces no se limitan a corregir un error y olvidarlo, sino por el contrario monitorean su progreso a fin de garantizar que el problema sea resuelto de forma eficaz. Un buen líder convierte sus errores en grandes oportunidades de aprendizaje, al saberlo gestionar correctamente convierte el error en una opción de crecimiento personal y organizacional, pues los errores son parte del proceso de crecimiento y de aprendizaje, generando en ocasiones cambios muy positivos, para el bien propio y el bien común.
Acepte los errores como una oportunidad de crecimiento, aprenda de sus errores, escoja la alegría en todas las circunstancias (1Tesalonisences 5: 16-28) y asuma riesgos para promover el crecimiento personal, desechando todo lo negativo en su vida. Debemos abandonar lo negativo, dejar el pesimismo, dejar las disculpas y las justificaciones; por el contrario, en toda actuación ser optimistas buscando el lado bueno de las cosas, revelando la verdad, pues la verdad nos hace libres y sabios. Debemos preguntarnos: ¿Adopto los errores como oportunidades positivas para crecer? ¿Tengo una adecuada actitud ante mis errores? La actitud con la que asume la vida cada día, es la decisión más importante que puede tomar cada mañana al levantarse. Su actitud influencia sus acciones y éstas sus resultados. No son las circunstancias que atravesamos ni los acontecimientos que nos ocurren los que determinan los resultados, es la actitud con que la que vivimos lo que marca la diferencia. La actitud es una elección mental, es estilo de vida. Una vez que elige una determinada postura, se crea en usted una disposición a ver la vida de acuerdo a esa postura. Podemos tomar la decisión de focalizarnos en el lado positivo o en el lado negativo de las circunstancias. Hay personas que sólo pueden ver errores en lo que hacen, otras por el contrario ven en cada coyuntura, inclusive adversa, una oportunidad de mejora y de crecimiento. Hay personas que sólo pueden pensar y/o hablar lo negativo, sus mentes se han habituado a filtrar sólo lo malo, viven llenos de pesimismo, eso no lo hace un Líder; mientras que otras, deciden enfatizar el lado esperanzador de la vida y ver las crisis y errores como grandes oportunidades para avanzar y crecer en la FE, “sabemos que Di-s dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28 NVI).
La actitud positiva no consiste simplemente en frases, tipo cliché, a veces ingenuas, que algunos repiten para convencerse de algo o para negar o distraer la realidad que está viviendo. Por más que usted se repita frases “alentadoras”: soy el mejor, todo lo puedo, etc., o aún repetir versículos bíblicos sin fe, la situación no va a cambiar como por arte de magia. De hecho, la actitud positiva no va hacer desaparecer los obstáculos, errores, culpas o pecados reales de la vida, pero con la ayuda del Eterno, de la Ruaj HaKodesh y de nuestro Mesías, si va a colocar la mente y corazón en el mejor estado para enfrentarlos.
La actitud positiva ayuda a la mente del Líder a pensar libremente, haciendo que las ideas y soluciones surjan a la superficie. Stephen Covey comentaba que, “La actitud adecuada permite que nuestra respuesta esté al nivel del desafío que nos toca enfrentar”. Recuerda que el optimismo es la actitud indispensable del Líder para construir…, y no existe adversario, ni adversidad que no sea vencida por el optimismo, por lo tanto, todo lo negativo, lo debemos eliminar de nuestra vida. Como Líder asuma una Actitud ante la vida siempre de “Gratitud”; en los problemas escoja siempre el gozo, “No estén tristes, pues el gozo del Señor es su fortaleza” (Nehemías 8:10 NVI); hacia las demás personas ayúdeles siempre a crecer, con relación al tiempo enfóquese siempre en lo importante, y hacia Di-s nuestro Elohim, tenga siempre una actitud de respeto, admiración, adoración y alabanza, pues Él es el dueño todo: “Yo soy dice ADONAI a Moshé: Yo soy el que soy, Yo soy el que seré… Di-s es y será”. Éxodo 3:14.
En el mundo del Liderazgo, cometer errores es algo inevitable, recuerda, Se Delega Autoridad, pero el Líder siempre asumirá la Responsabilidad del error, falla o culpa “consciente o inadvertida” del equipo, grupo o seguidores. Es por ello que debemos aprender a manejar los errores de la forma asertiva y proactiva, creando una cultura positiva para la gestión de la falta o el error; centrándonos en encontrar, eliminar o minimizar las causas, en lugar de buscar culpables, siendo objetivos y neutrales, gestionando con inteligencia emocional y espiritual el miedo a las consecuencias para nuestro equipo de trabajo, corrigiendo en privado para evitar avergonzar a nuestra gente, dando retroalimentación con una actitud proactiva y positiva, guiando con el ejemplo y siempre con ética, integridad y valores. Un gran líder no es aquel que nunca comete un error, sino aquel que aprende, reflexiona, corrige, evita y crece con cada paso en falso que da. Sigamos aprendiendo de nuestro Sumo Sacerdote Yeshúa, quien ya hizo expiación una vez y para siempre, por nuestros pecados (errores); nuestro mejor modelo de Líder.
¡Shavua Tov!
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Luis Gabriel Forero & Stella Díaz de Forero, Ingeniero Industrial y Terapeuta del Lenguaje & la Comunicación; Empresarios, Executive Master Coachs, Conferencistas. Su propósito: Transformar vidas desde su empresa de Consultoría Gerencial en Liderazgo, SoftSkills y Habilidades Directivas; todo fundamentado en valores y sujetos a la Palabra de Di-s. Son Cabeza del Ministerio de Empresarios & Emprendedores Yovel.